miércoles, 8 de mayo de 2013

Me dejaste esperando



Hacía tiempo que la esperaba.

Me estaba impacientando. La esperaba no por un simple capricho. Tenía algo que pedirle.

No soy un tipo ansioso pero la silla modernosa del bar-restó que había elegido, empezaba a resultarme incómoda. Buscaba con mi mirada alrededor, esperando cruzar su mirada con la mía.

No podía ni siquiera concentrarme en el libro que había llevado. Un libro pasatista, como para matar el tiempo sin necesidad de dedicarle demasiada concentración, pero su ausencia me hacía imposible avanzar siquiera un párrafo en la lectura.

Cómo puede ser? Acaso no entendió cuando la llamé? Necesitaba verla, que me preste un segundo de atención, decirle -pedirle, mejor dicho- lo que quería y listo. Después todo quedaría en sus manos.

Pero no venía. Por qué tanta indiferencia? Fue por algo que dije o hice? No lo sabía ni podía comprenderlo, en ese momento.

Es increíble cómo el tiempo pasa de manera diferente cuando te convertís en presa de la ansiedad. Los minutos se hacen horas y la garganta seca amenaza con silenciar tus palabras en el momento de la verdad.

Y yo seguía esperando.

No recuerdo si tenía indignación, enojo, desilusión o era un cóctel de todos estos componentes que me desanimaban y que, finalmente, me llevaron a tomar una decisión drástica.

Era claro que para ella yo no existía. No era importante. Ni siquiera valía un segundo de su tiempo. El error había sido mío. Me había equivocado por elegir mal. No vi cuál era mi lugar, mi verdadero lugar.

Tomé la única decisión posible. Agarré mi libro, me cargué al hombro la bronca y encaré para la salida.

Cuando estaba por salir del bar, como cruel burla del destino, se acercó finalmente ella: la "camarera" y con cara de "yo no fui" me dijo:

-Ay, sorry! Me iba a pedir algo, no?

Pensé en contestarle “Si, boluda. Hace media hora que espero para pedirte un puto café”, pero desistí. Seguramente no me iba a entender. 

Eso me pasa por elegir mal y no ir al barcito de siempre, donde un mozo como la gente entiende el simple pero efectivo gesto de "un café, por favor, Maestro!". 



6 comentarios:

  1. jaja ¡Qué entretenida lectura! Me animó el día

    Atte: Steph

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    1. Muchas gracias!
      Podés seguir leyendo y ponerte al día con todo lo que hay escrito.
      Y sobre todo... podés recomendarlo!

      Saludos.

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  2. creo que todos pensamos lo que no era hasta la parte de la camarera, gracias me hiciste sonreir!!

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    1. Gracias a vos por acercarte y leer. Sumate que pienso seguir escribiendo.

      Saludos!

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  3. Gracias don Huber por valorar a estos sacrificados gallegos que seguimos llevando la tradición de tratar como se nos canta el culo a los clientes!!! jajaja

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    1. De nada, mi estimado. El placer es de los que aun sabemos disfrutar de un bar como corresponde, así como es Funky Filiberto!!

      Abrazo!!!

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