viernes, 1 de febrero de 2013

Para hacerla corta... 2da. entrega.


El post anterior planteaba qué significa exactamente lo que decimos cuando, por hacernos los simples y directos, no somos del todo explícitos.

Los temas son de lo más variados y muchos se escudan en ser directos para poder obviar el ser claros. Yo entre ellos.

En este caso: te cuento que decidí cortar con mi tendencia a la procrastinación

Es decir:

  • Me levanté temprano
  • Armé la lista de todas las taréas pendientes
  • Las dividí por orden de prioridades
  • Después las reordené por afinidad de temas
  • Después las reagrupé por orden alfabético
  • Después me di cuenta que no me acordaba de qué forma los había ordenado
  • Después noté que tampoco me importaba
  • Los volví a ordenar pero por orden de aparición
  • Arranqué con el primer ítem de la lista
  • Le puse mucha garra para terminarlo
  • Me empecé a aburrir
  • Jugué a armar anagramas con la lista de pendientes
  • Me dio hambre
  • Me hice el desayuno
  • Recordé que había visto una receta muy rica para la hora del almuerzo
  • La busqué por internet
  • Vi que tenía mensajes en Facebook
  • Lo quise comentar en twitter
  • Me mandaron otras versiones de la misma receta
  • Me faltaban ingredientes (ver por qué)
  • Me fui al super
  • Compré un montón de cosas que no necesitaba
  • Me dieron un cupón de descuento para el cine
  • Me fui al cine
  • Se me pudrieron las cosas de heladera que compré
  • Quise anotar en la lista para mañana volver al super para comprar lo que se me pudrió y poder hacer la receta que quería
  • Ya no sé en qué orden poner esto en la lista
  • Quedé agotado
  • Me voy a dormir y mañana veo


Para hacerla corta: decidí cortar con mi tendencia a la procrastinación.