miércoles, 17 de octubre de 2012

Un día en familia



Para uno, que nació en este país, resulta a veces difícil entender la política vernácula y sobre todo la dinámica del peronismo. Imagino entonces  que, para quienes no crecieron dentro de esta coctelera político-social llamada Argentina, debe ser absolutamente incomprensible.

Permítanme tratar de aclararles un poco el panorama:

Cristina, que es peronista, tenía una hermosa y apacible relación con Moyano, también peronista, hasta que una discusión los llevó a ambos al papel de enemigos irreconciliabes. A su vez, Moyano, que por 20 años tuvo un idilio de ribetes telenovelescos con Recalde (si, peronista),  se peleó también con él y ahora es preferible no juntarlos.

Por otra parte Scioli (que como imaginarán, es peronista!) no cuenta con la total confianza de Cristina que le puso a Mariotto, peronista él, como vice para que lo controle y cuide que no se descarrile.

También están Felipe Solá y Alberto Fernandez (sí, adivinaron: ambos peronistas), que si bien fueron cercanos al gobierno, hoy se mantienen a distancia prudencial. Ojo! No confundir a Alberto con Anibal, que también es peronista, pero que no se peleó con Cristina (todavía) y cuando puede, con histriónica verborragia, le da palazos a Felipa y Alberto (y a otros tantos que se les quieran sumar).

No nos olvidemos tampoco, por nombrar a algunos, de Santilli, De Narvaez, y Duhalde (tooooodos peronistas!) que ni se hablan con los antes mencionados y mucho menos entre ellos.

Además, y sin detallar nombres ni cargos, hay una gran cantidad de peronistas “ortodoxos” que no reconocen como compañeros a aquellos que se muestran, de alguna manera, como reformistas de los principios básicos y de la liturgia peronista…

Muchachos, seamos sinceros: esto no es un partido político, es una cena familiar en la casa de mi tía Berta…

Feliz Día de la Lealtad!!

lunes, 8 de octubre de 2012

Los 11 pasos




Al principio te da un poco de vergüenza. Vos sabés que te tenés que parar y presentarte delante de un montón de desconocidos y contar “Hola, soy Fulano y tengo un problema…”.

Es el esquema básico de todos los grupos de ayuda mutua. Y los componentes marginales no varían: el saludo de todo el grupo, las miradas entre comprensivas y compasivas que a esta altura no sabés si te hacen sentir mejo o peor, y las caras que traducen a lo gestual el apócope de “Ya hemos estado allí…” Están todos estos componentes y alguno más que en este momento no recuerdo.

Uno, que desde la teoría ya conoce cómo son las cosas, se siente inhibido por tener que experimentarlo en primera persona. Si cuando me pasó por primera vez hubiera sabido que existían estos grupos…
Pero la realidad es así y no vale la pena pensar en lo “hubiera o hubiese podido pasar si…” porque esto es lo que pasa y lo que hay que solucionar ahora.

Ya es mi segunda recaída. A 2 años de la recuperación volví a caer y salí, como la primera vez, por mi cuenta. En ese momento creí haberme recuperado totalmente. Iluso! No sólo que volví a caer sino que lo hice a conciencia. Y esta es la tercera.

Es que, al salir, uno minimiza lo que pasó. Las frases-excusa son siempre las mismas “No, yo lo manejo bien”; “No fue tanto tiempo”; “Igual, en el trabajo y en lo social, ni se me nota” y tantas otras conocidas y repetidas hasta el cansancio.

Claro que ahora, encontrar el camino de la recuperación es más difícil. Pasaron muchos años desde la vez anterior y todo (todo!) me cuesta ahora un poco más.

Por eso tuve que buscar ayuda externa y lo del grupo me pareció lo más adecuado. Asi fue como llegué a este lugar “Cólicos anónimos, si tu bebé no te deja dormir, vení con nosotros. Ya hemos estado allí. Y algunos todavía estamos”

Dedicado, con amor y sueño, a mis 3 hijos, que cada uno en su momento me hicieron conocer el verdadero significado del cansancio (en especial a mi 3er. hijo que hoy cumple 2 meses y en estos precisos días me hace transitar por las oscuras calles de la constante somnolencia). Pero sobre todo, se lo dedico a mi mujer, con la que el tránsito por esas oscuras cales se hace mucho, pero mucho más divertido.