jueves, 6 de diciembre de 2012

El verano, ese enemigo invisible



Si señores, lo reconozco: el verano me cae como una patada en el culo. No una de esas pataditas cuasi simpáticas y pseudo amistosas, sino esas patadas que te obligan a recurrir a un proctólogo para que te extraiga el zapatazo.

Comencemos por el tema “calor”. Me agobia, me enerva, me fastidia y hace aflorar lo peor de mí, que es bastante. El sol potente recalentando mi cráneo, a la sazón cada vez más expuesto a las maldades de Febo, hace que la sinápsis parezca manejada por las empresas de electricidad de nuestro bendito país: se recalientan, comienzan a fallar, tienen cortes imprevistos y ponen de mal humor a todos los afectados (en principio yo y mi familia cercana, más todo aquel que se me cruce).

Pero el calor, con todo lo insufrible que es, no sería tan grave si no estuviera acompañado de ese adlátere insufrible y jodido que se ocupa de convertir a cualquier humano decente en un estropajo inservible: la puta humedad.  Calor y humedad son la quintaesencia de la sinergia: cada uno es, per se, jodido y malintencionado, pero juntos son “mucho más que dos” y eventualmente conseguirán (créanme!) la extinción de la especie humana. Como que siga avanzando el tan mentado calentamiento global, llegaremos al punto en el que la inevitabilidad climática nos llevará a apagarnos lentamente y dejar el mundo en manos de insectos mucho más resistentes y menos quisquillosos que nosotros, tal como les pasó a los dinosaurios.

Sé, por otra parte, que este clima inmundo tiene sus cultores. Personas inescrupulosas que esperan esta época con ansias, denostando al invierno y al frío y sobre todo a quienes, como yo, preferimos la campera y la bufanda a la zunga y las ojotas. Gente que ve en el verano un sinónimo de vacaciones, jolgorio y descanso. Se olvidan que, en el mejor de los casos, los días libres pueden llegar a 14-15. El resto del verano deberán yugarla compartiendo calores y sudores con otros miles que viven la diaria tortura de subir a un colectivo/tren/subte devenidos en  olla humeante que traslada diariamente a esa sopa humana de la que todos formamos parte.

Tengo para ellos una sola frase que, a esta altura de mi vida ha pasado a ser 
casi un grito de guerra: ustedes, que prefieren el calor y la humedad a un amigable y salvador aire acondicionado (puesto como máximo en 18o), les recuerdo que si dejan un pedazo de carne a la intemperie en pleno verano, se pudre y se llena de moscas mucho más rápido que aquella que, tranquilamente descansa, refrigerada, en la salvadora frialdad de la heladera y/o el freezer.

Ustedes sabrán qué hacer…


Foto: And IThought Yesterday Was Hot by Cayusa

miércoles, 17 de octubre de 2012

Un día en familia



Para uno, que nació en este país, resulta a veces difícil entender la política vernácula y sobre todo la dinámica del peronismo. Imagino entonces  que, para quienes no crecieron dentro de esta coctelera político-social llamada Argentina, debe ser absolutamente incomprensible.

Permítanme tratar de aclararles un poco el panorama:

Cristina, que es peronista, tenía una hermosa y apacible relación con Moyano, también peronista, hasta que una discusión los llevó a ambos al papel de enemigos irreconciliabes. A su vez, Moyano, que por 20 años tuvo un idilio de ribetes telenovelescos con Recalde (si, peronista),  se peleó también con él y ahora es preferible no juntarlos.

Por otra parte Scioli (que como imaginarán, es peronista!) no cuenta con la total confianza de Cristina que le puso a Mariotto, peronista él, como vice para que lo controle y cuide que no se descarrile.

También están Felipe Solá y Alberto Fernandez (sí, adivinaron: ambos peronistas), que si bien fueron cercanos al gobierno, hoy se mantienen a distancia prudencial. Ojo! No confundir a Alberto con Anibal, que también es peronista, pero que no se peleó con Cristina (todavía) y cuando puede, con histriónica verborragia, le da palazos a Felipa y Alberto (y a otros tantos que se les quieran sumar).

No nos olvidemos tampoco, por nombrar a algunos, de Santilli, De Narvaez, y Duhalde (tooooodos peronistas!) que ni se hablan con los antes mencionados y mucho menos entre ellos.

Además, y sin detallar nombres ni cargos, hay una gran cantidad de peronistas “ortodoxos” que no reconocen como compañeros a aquellos que se muestran, de alguna manera, como reformistas de los principios básicos y de la liturgia peronista…

Muchachos, seamos sinceros: esto no es un partido político, es una cena familiar en la casa de mi tía Berta…

Feliz Día de la Lealtad!!

lunes, 8 de octubre de 2012

Los 11 pasos




Al principio te da un poco de vergüenza. Vos sabés que te tenés que parar y presentarte delante de un montón de desconocidos y contar “Hola, soy Fulano y tengo un problema…”.

Es el esquema básico de todos los grupos de ayuda mutua. Y los componentes marginales no varían: el saludo de todo el grupo, las miradas entre comprensivas y compasivas que a esta altura no sabés si te hacen sentir mejo o peor, y las caras que traducen a lo gestual el apócope de “Ya hemos estado allí…” Están todos estos componentes y alguno más que en este momento no recuerdo.

Uno, que desde la teoría ya conoce cómo son las cosas, se siente inhibido por tener que experimentarlo en primera persona. Si cuando me pasó por primera vez hubiera sabido que existían estos grupos…
Pero la realidad es así y no vale la pena pensar en lo “hubiera o hubiese podido pasar si…” porque esto es lo que pasa y lo que hay que solucionar ahora.

Ya es mi segunda recaída. A 2 años de la recuperación volví a caer y salí, como la primera vez, por mi cuenta. En ese momento creí haberme recuperado totalmente. Iluso! No sólo que volví a caer sino que lo hice a conciencia. Y esta es la tercera.

Es que, al salir, uno minimiza lo que pasó. Las frases-excusa son siempre las mismas “No, yo lo manejo bien”; “No fue tanto tiempo”; “Igual, en el trabajo y en lo social, ni se me nota” y tantas otras conocidas y repetidas hasta el cansancio.

Claro que ahora, encontrar el camino de la recuperación es más difícil. Pasaron muchos años desde la vez anterior y todo (todo!) me cuesta ahora un poco más.

Por eso tuve que buscar ayuda externa y lo del grupo me pareció lo más adecuado. Asi fue como llegué a este lugar “Cólicos anónimos, si tu bebé no te deja dormir, vení con nosotros. Ya hemos estado allí. Y algunos todavía estamos”

Dedicado, con amor y sueño, a mis 3 hijos, que cada uno en su momento me hicieron conocer el verdadero significado del cansancio (en especial a mi 3er. hijo que hoy cumple 2 meses y en estos precisos días me hace transitar por las oscuras calles de la constante somnolencia). Pero sobre todo, se lo dedico a mi mujer, con la que el tránsito por esas oscuras cales se hace mucho, pero mucho más divertido.

martes, 22 de mayo de 2012

Terapia de pareja




A lo largo de la vida todos fuimos testigos de la traumática situación de una pareja que se separa. Las separaciones suelen producir efectos profundos en quienes  quedan en el medio. Aquellos cuyas vidas, cercanas a la pareja en cuestión, se ven afectados directamente por la separación.

Yo he sido (y soy), víctima directa y damnificado de incontables separaciones que afectaron mi vida.

Cual hijo rehén de padres divorciados y contenciosos, sufro constantemente la separación más difícil de sobrellevar: los divorcios de mis medias.

Al abrir el cajón y descubrir que una de mis medias ha hecho abandono de hogar, siento un vacío que no sólo me produce una tristeza inconmensurable sino que, además, me obliga a replantear mi vestimenta.

Instantáneamente surge la pregunta ¿Por qué? ¿En qué fallé? ¿Fue por mi culpa? ¿Me seguirá queriendo?

Por otra parte: ¿Qué situación tan terrible pueden vivir las medias para que, de buenas a primeras, una de ellas decida irse? Y encima sin avisar ni despedirse…

Aquí surge el dilema: ¿qué hago con la media que quedó suelta? ¿Hay grupos 
de solos y solas para medias? ¿Tiene alguna posibilidad de rehacer su vida o estará condenada al eterno ostracismo de las medias separadas?

Me resulta muy triste que hoy, viviendo en una sociedad tan inclusiva y de mentalidad tan abierta, no les demos el lugar que se merecen. Si las familias no tradicionales son cada vez más frecuente, ¿por qué no estamos dispuestos a aceptar “pares de medias no tradicionales"? ¿Eh?

Dejemos de ser los hijos maltratados y abandonados. Dejemos de lado la queja constante, abandonemos nuestros prejuicios y permitamos a nuestras medias un nuevo renacer. 

Propongo, como medida reivindicatoria, que a partir de mañana reunamos las medias que han sido abandonadas por sus parejas y les elevemos su autoestima: armemos parejas donde la diversidad sea la norma y salgamos a la calle con una media azul y otra marrón, una roja y otra violeta… el cielo es límite!!


martes, 27 de marzo de 2012

Adiestramiento animal



Hace unos meses comenté acerca de mi enemistad declarada con el perro de la casa, enemistad que es mutua y creciente.

En el mismo post hablaba de la postura protectora que mi mujer adquiere para con mi Némesis canino.

Al día de hoy, no termino de entender por qué extraña razón dejar una toalla tirada en el baño merece una actitud reprobatoria mucho más enérgica que mear el sillón, la mesa del living y (en más de una oportunidad) MI almohada.

Finalmente y ante el fracaso de las técnicas intuitivas que nunca funcionaron, decidimos encarar el tema asesorándonos con una profesional en comportamiento animal. Encaramos un proceso coordinado de elevar la jerarquía, acompañado de acciones más directas: un reto, un buen golpe con un diario, refregar la trompa por el lugar del “evento” y con una orden enérgica, sacar al "transgresor" al patio por un rato ignorando sus protestas.

Para que la técnica tenga éxito, también mis hijos se tuvieron que acoplar al proceso participando activamente del adiestramiento.

Hoy, que ya pasaron unos meses, podemos decir que todo ha funcionado de maravillas. Claramente el adiestramiento ha rendido sus frutos.

El perro sigue meando donde se le ocurre, sobre todo en mi almohada, pero ahora, cada vez que dejo una toalla tirada no espero el reto: tomo el diario, me pego en la cabeza, refriego mi cara sobre la toalla y con la actitud sumisa adquirida en este período de adiestramiento, salgo solito al patio, cierro la puerta y espero que me den la orden de volver a entrar.

Mientras tanto, aprovecho para escribir esto. 

miércoles, 15 de febrero de 2012

Conrado, el literal



Conrado es una persona muy literal. Difícilmente puede entender las sutilezas del lenguaje.

Ya de pequeño, se le dificultaba el juego con los otros chicos. No podía jugar a la “mancha” porque  salía corriendo a cada rato para lavar su remera. El futbol no le resultaba mucho mejor: ante el pedido de “pasala” automáticamente se ubicaba más adelante que la pelota, dejándola disponible para el equipo contrario. Peor aun cuando le pedían “tocala, tocala”, pedido que alternaba entre varios penales y sospechas de homosexualidad incipiente.

Pobre Conrado, es tan literal!

Con los años, lejos de mejorar, la situación de Conrado empeoraba. El aislamiento que había conseguido de niño le impedía contar con los sabios consejos de sus amigos a la hora de relacionarse con mujeres. 

Pobre Conrado, es tan literal!

Esta es, precisamente, la razón que le impedía tener una pareja estable. Para las mujeres que se cruzaban con él, lo que al principio parecía simpático y hasta gracioso, terminaba por saturarles  la paciencia (que como todos sabemos, no es una característica sobresaliente del género femenino cuando de relaciones de pareja se trata).

Pobre Conrado, es tan literal!

Las rupturas nunca eran en buenos términos. Pero esta vez, pintaba que iba a ser un poco peor:

-Conrado, tenemos que hablar-dijo ella.

-No, no es una obligación. Podemos hablar pero no estamos obligados.

-No, Conrado, me refiero a que tenemos que hablar entre nosotros. Algo no está funcionando.

-Sí, es cierto. Yo también lo noté. Es el control remoto. Pero no te preocupes, son las pilas. Se las cambio y listo.

-NO CONRADO!!!-contestó visiblemente nerviosa. El “estilo Conrado” comenzaba a hacer efecto –No me rompas más!

-Romper? Yo te rompí algo? Al contrario! Siempre te estoy arreglando cosas. O no es así? Además ya te dije que no se rompió, que son las pilas.

-No, Conrado, no es así. Tus contestaciones me hinchan!

-Ah, no! Eso sí que no! Usarme a mí como excusa de esos kilitos de más no te va a funcionar. Sincerate y asumí que tenés que aflojarle a los postres…

-Vos sos pelotudo?

-No, mi amor. Yo soy Conrado. Conrado, tu novio. Te acordás?-La miró con un aire de preocupación, como si temiera que ella estuviera perdiendo la memoria.

-Noooo! Novio no!!!  Entre nosotros ya no hay nada.

-Gordita, estás perdiendo la vista? Hay una mesa, 2 sillas y un florero…

-Gordita, las pelotas!!-gritó, mientras Conrado reprimía una mirada curiosa dentro de sus propios pantalones- No entendés que no te puedo ver?

-Ay, amor!!-dijo visiblemente apenado-Estás perdiendo la vista en serio! Vamos YA al oftalmólogo...

-BASTAAAA!!!!!!!!!! Me voy! No me sigas, no me llames,no me busques.  Sos insoportable!! DE-SA-PA-RE-CE!!-y dando un terrible portazo, se fue.

Nunca más supe de él.

Una lástima. Pobre Conrado. Era tan literal!

miércoles, 1 de febrero de 2012

No creas todo lo que ves, hijo


Hay charlas padre-hijo que te hacen notar que los pequeños están dejando el mundo de la inocencia. Ayer por ejemplo:

-¿Por qué estos señores son malos, Papá?-preguntó mi hijo mayor mientras miraba la tele, con la clásica insistencia inquisitiva que tienen los chicos.

-No, hijo-contesté sin prestar demasiada atención al programa que miraba, mientras armaba una explicación semi-automática-No es que sean “malos”. Es ficción. Hoy hacen de malos y más adelante harán de buenos. Todo depende de quién escribe el guión.

-¿Entonces  no tengo que creer nada de lo que digan?-insistió.

-No es que no tengas que creer nada. Podés disfrutar y por un rato hacer de cuenta que lo que pasa es real. Incluso podés meterte dentro de la historia e identificarte con alguno de los personajes. Pero siempre tené en cuenta que es simplemente eso: una historia que te cuentan y que no es verdadera. Los malos de hoy son los buenos de mañana y viceversa. Lo que hoy ves como correcto, contado por otro puede ser muy malo.

-¡Qué lástima! A mi me gustaba creer en todo eso…-y luego de pensarlo un rato, probó por otro lado-Y si el que cuenta la historia es otro, tampoco es real?

Casi me dio pena destruirle la fantasía, pero me pareció que mantener una ficción no era lo más conveniente. Ya estaba en edad de ir entendiendo las cosas como son y disfrutarlas (o no) pero desde una posición más madura, más real.

-Mirá, hijo, a veces depende de quién cuente la historia para que una misma situación sea "buena" o "mala". Es, de todos modos, ficción y algunos lo hacen mejor, otros peor, pero todos cuentan una fantasía. Es como un cuento de los que te contaba a la hora de dormir : armábamos la historia y vos sabías que era un invento de Papá, pero te gustaba imaginarte a los personajes como yo te los contaba e imaginarte las aventuras de los personajes. ¿Te acordás?

-Si, claro-dijo sin demasiada convicción. Y arremetió nuevamente, pero dudando-¿Esto es lo mismo?

-Parecido. Yo no voy a decirte que no hagas de cuenta que las crees. Podés hacerlo y de hecho con cada historia nueva, con cada cambio de personajes y con cada giro de la trama, todos nos metemos un poco en esta ficción, hablamos y opinamos como si la creyéramos. Pero es importante saber que no es real. Saber diferenciar la ficción de la realidad es muy importante, hijo.

-Si vos lo decís, Pa, debe ser así-

Ante la evidencia de que mi explicación no era muy convincente, decidí cambiar el foco:

-Contame, ¿qué dibujito estás mirando?

-¿Dibujito? No, Pa, ninguno. Estoy viendo las noticias. Hablan de política nacional.

Casi doy marcha atrás con mis explicaciones, pero me di cuenta que todo lo dicho aplicaba perfectamente.


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Hay un viejo dicho: "Tragedia+Tiempo=Comedia". Yo lo adaptaría a la realidad que vivimos día a día: "Deleznable+Ahora lo hago yo=Loable". Y esto vale para cualquiera sea el que cuenta la historia. Menos mal que nos podemos tomar las cosas con humor y, sobre todo, que podemos abstraernosdel emisor para hacer un collage informativo que nos permita tratar de imaginarnos lo que realmente está pasando. Hoy, nadie es tan malo como para no ser mañana un aliado impoluto ni tan bueno como para no ser un enemigo irreconciliable.

martes, 17 de enero de 2012

La mirada final


Cuando adiviné la expresión de tu rostro, sabía que no había ningún tipo de escapatoria. Yo, casi de manera infantil, creía que evitando tu mirada podría demorar el momento de escuchar las palabras tan temidas. Cuánta inocencia!

A esta altura, yo debería saber que hay momentos en la vida de una pareja que son impostergables.

Claramente yo tenía una cuota de responsabilidad en lo que te pasaba. Algo en mi actitud pesaba en esa sensación que casi te obligaba a decirlo. Esa frase que, inevitablemente, pondría punto final al momento ideal que estaba viviendo.  

Y yo que creía que los dos estábamos disfrutando juntos! Qué iluso!
Cómo pude ser tan ciego? Cómo pude no notar que vos ibas tomando distancia y que, más temprano que tarde, me harías despertar de ese idilio de los sentidos en que me encontraba?  

Sabía lo que ibas a decir. Creo que hubieramos podido soltar las temidas palabras casi al unísono.

Pero decidí callar y postergar aunque sea unos pocos segundos el dictamen de  tu voz que, como una bofetada, se estamparía en mi mejilla, poniendo abrupto epílogo a una novela de la que hubiera deseado no ver su final.

Cuando no pude más, tomé coraje y clavé mi mirada en tus ojos. Vi la expresión de tu cara y supe que había llegado el momento. Tu boca se abrió y tus labios dijeron lo que yo no quería afrontar:

-Gordo, no te parece que ya comiste suficiente? Aflojá con la parrillada, si? Y la dieta? Y los triglicéridos? Cortala, dale?

No hay caso. No aprendo nunca. Parrillada completa se come solamente con amigos.


Foto: Head in hands by Alex E. Proimos

miércoles, 4 de enero de 2012

Por simple despecho





-Y asi nomás le cortaste el chorro?

-Si!!-contestó con vehemencia-Qué esperabas que hiciera?

-No se… pensá que en ningún momento te dijo que eras… bueno, vos sabés… laaaa, suuuu…-le faltaba la palabra exacta que sea gráfica pero no demasiado cruda.

-“Laaaaa…” “Suuuu…”-la interrumpió tajante- Dale, querida! Parece que tuvieras miedo de hablar! Igual tranqui, que la bronca no es con vos. Es con ese turro. Ya se que nunca me prometió nada, que su foco estaba en otro lado y todo el bla, bla, bla que ya sabemos. Pero igual, jode.

-Pero te dijo algo o simplemente desapareció?

-No, me avisó que venía una época medio jodida, que iba a estar con las pilas puestas en “la formal” y que yo tenía que entenderlo. Según él, eran sólo unos días, hasta estabilizarse y listo. Pero podés creer que pasó un mes? TODO-UN-MES!!! Y nada… ni pelota.

-Bueno, che, tenele un poco de paciencia. A lo mejor calculó mal.

-Ah! Ese es SU problema. A mi me dijo “unos pocos días” pero fue demasiado. Hace poco quiso medio empezar algo…

-Y??

-Nada! Ahí me puse firme y fue cuando empecé mi “huelga”. Ha! No se la voy a hacer tan fácil.

-Quién te entiende? Primero estás a las puteadas porque no te da bola y cuando te pide que estés… Puf! Te borrás y que se arregle como pueda?

-Y… si. Mirá, yo sabía de entrada que no era su “ocupación principal” y que la intención no era que lo sea. Pero es que hicimos tantas cosas juntos y lo disfrutamos tanto!! Vos sabés, había semanas en que no parábamos.

-Si, me acuerdo.-le dijo con una sana envidia- Todo el tiempo con cosas nuevas y encima, contándoselo a todo el mundo.

-Aha! Claro que, por el propio desgaste de esa relación que el llevaba y que era tan formal y de tanto tiempo, también lo nuestro se había resentido. Pero yo seguía con él.

-Y entonces?

-Es que cuando decidió dejarla y agarrar para otro lado, reemplazando una formalidad por otra y esperando que yo siga siendo... me dio como un arranque de bronca.

-Bronca o celos?

-Bronca, celos, sed de venganza… llamalo como quieras. En definitiva, yo se que voy a aflojar y, más temprano que tarde, vamos a volver a hacer y ser lo que éramos, pero por ahora que se la banque. Quiso cambiar y que yo siga siendo “un escape”? Bueno, este “escape” se tomó unas merecidas vacaciones.

-Mirá que sos jodida, eh? Primero protestás y después te pones de culo.

-Si, lo reconozco. Pero no me importa. Sabes qué?Ahora que espere y si quiere escribir algo para su blog, que se joda. Yo no colaboro. Me cansé de ser sólo su "escudero". Por lo menos hasta que se me pasen los celos por el tiempo que le dedica a su nuevo laburo. Prerrogativas que una tiene por ser la neurona creativa, viste? A ver si levanta solito el bloquéo... je!

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N. del A.: cuando me di cuenta que ya hacía mucho que no escribía, me sorprendí. Y como no quiero asumir mis culpas, le eché el fardo a mi neurona creativa, que es tan jodida que no pudo aceptar que, por ahora, esto de escribir es sólo una actividad recreativa. Saludos!

Foto: Match by .robbie