“Y el Premio
al Desarrollo Científico es para…”
Justo en
ese momento, una fracción de segundo antes de que mencionen su nombre, comenzó
a repasar el camino que lo llevó a ese lugar.
Años de investigación y todo estaba trabado.
Equipos enteros, tratando de encontrar ese eslabón perdido, ese componente faltante
que les permita, finalmente, avanzar. Y no había caso…
Hacía años
que los equipos que trabajaban la Inteligencia Artificial habían llegado a un
callejón sin salida. Los cerebros electrónicos consiguieron un avance
exponencial hasta llegar a un punto donde todo se trabó. Pensaban mucho más
rápido… pero no pensaban mejor. Había algo que les faltaba y nadie conseguía
descubrir qué.
Trató de
recordar qué fue lo que le hizo encontrar la tan mentada solución y se rió al notar que, contra todo pronóstico,
no fueron ni su esfuerzo ni sus conocimientos. Ni siquiera los años de
experiencia. Fue, como pasa siempre en estos casos, fruto de la más pura casualidad.
De golpe y
sin razón aparente recordó a ese tipo para el que había trabajado años antes. Siempre
lo había sorprendido por su virtual incapacidad de tomar una decisión
inteligente. No es que no tomara decisiones pero pareciera que en el proceso había
bloqueado el componente “inteligencia”.
Se rió en
silencio, dispuesto a olvidar el asunto. Pero en la mitad de la noche, se
despertó sobresaltado. Ahí estaba la respuesta!
De golpe,
frente a sus propias narices. Tan claro le resultaba que no podía entender cómo
habían pasado tantos años trabados sin avanzar. No estaba dispuesto a esperar y
comenzó a desarrollar, garabateando en un papel arrugado, los pasos futuros de su investigación.
Menos de un
año después estaba ahí parado a punto de recibir un “Premio al Desarrollo
Científico en beneficio de la Humanidad”.
Y todo por
qué? Por descubrir que jamás la Inteligencia Artificial podría emular al
cerebro humano si no desarrollaban ese componente esencial que hace al núcleo
de nuestras decisiones.
Ese mismo
componente esencial que, justamente, mantenía toda la investigación en un callejón
sin salida. Y él había encontrado la respuesta.
Que paradoja! Tantos años ponderando la inteligencia y hoy estaba
recibiendo un premio por desarrollar finalmente el componente esencial e infaltable: la Estupidez Artificial.
Foto: 774 - Neuron Connection - Pattern by Patrick Hoesly

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Gracias por la historia!
ResponderSuprimirGracias don Gerardo por la visita y el comentario.
ResponderSuprimirSaludos!
juajua....no se quien dijo que sólo hay dos cosas que son infinitas: el universo y la estupidez humana, pues eso....hay un librito de Carlo M. Cipolla que es el tratado de la estupidez humana que te tronchas de risa al leerlo y tiene más razón que un santo...me ha gustado, pensé que ibas a hablar de Fleming o alguien similar pero esto ha sido superior...bss
ResponderSuprimirSemilla, lo dijo Einstein y remató diciendo "y del Universo no tengo pruebas concluyentes".
ResponderSuprimirVoy a buscar el tratado que mencionas, las risas son siempre bienvenidas.
Gracias!!!
El libro se llama "Alegre ma non tropo"me olvidé que el tratado es uno de sus capítulos...gracias por la cita
ResponderSuprimirLa vida no es fácil realmente pero siempre, y a pesar de todo, a seguir creyendo en nuestras capacidades.
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