martes, 17 de mayo de 2011

Instrucciones para ocupar un sillón




Si Usted, querido lector, pertenece a esa elite de gente que está a punto de ocupar un sillón con cargo incluído (léase “chapa en la puerta”), entonces me permito acercarle estas breves pero útiles instrucciones para el paso que está a punto de dar.

Ante todo, en este primer encuentro, aproxímese con cuidado. Tenga en cuenta que usted no conoce al sillón pero él tampoco lo conoce y ambos tienen una natural desconfianza. No pretenda que esta incómoda sensación desaparezca de golpe, déle tiempo para que la confianza se establezca.  Recuerde que toda primera impresión es clave para determinar una relación y este caso no escapa a la regla.

No tema, pero a la vez no se imponga. La etapa del reconocimiento es la base de una buena relación a futuro y si usted lo maneja con cuidado no se arrepentirá.

Muchas veces, sobre todo cuando el foco está en el sillón y no en quien (Usted, en este caso) realiza la tarea,  el lugar le puede quedar demasiado grande. Entienda que no me refiero a cuestiones de tamaño sino a sus capacidades personales. No le pido que lo reconozca abiertamente y menos que lo grite a voz en cuello desde la puerta de su oficina, pero en su fuero más íntimo, usted sabe si es de esas personas que llegaron casi por capricho del destino o por falta de opciones, a un lugar que no les cuadra. Personas como Usted, específicamente, son las que, lejos de aportar lo propio al sillón que humildemente lo recibe, intentan nutrirse del mismo absorbiendo todo lo que éste le pueda aportar. Tomando en cuenta por dónde pretende absorber, queda claro cómo piensa y cuál es el producto de sus ideas. Piense objetivamente en sus capacidades personales y comprenderá que ninguna persona con inteligencia promedio podría aceptar su autoridad profesional si tiene alguna duda de las potencialidades de quienes lo rodean con aparente admiración, le recomiendo que lea esta guía anterior para ilustrarse.

Mi humilde sugerencia: trate de entender que si alguien como usted llegó hasta allí, lo mejor que puede hacer es confiar en el sillón. Tenga en cuenta que, antes de su llegada, ese sillón recibió otros gluteos, algunos mejor preparados para ejercer la sentada en tan ilustre lugar y otros… no tanto. Él, indudablemente, tiene mucha más experiencia que Usted en ese cargo. El hecho de no develar los secretos que diligente y celosamente fue acumulando no implica que no los conozca. Simplemente demuestra su fidelidad y eficiencia en el cargo que le toca. Este es uno de los puntos de los cuales podría Usted aprender.

Y, finalmente, no abuse de su autoridad (la del sillón, en realidad) tratando de demostrar a los gritos y puteadas que sólo Usted sabe trabajar. Recuerde la máxima que indica que es mejor tratar con respeto y humildad a quienes se encuentre en el camino de subida ya que son los mismos que verá en su trayecto de bajada.

Se lo recomiendo por su bien y el de todos los que lo rodean.

Aclaración: la inspiración para escribir este post, como siempre, es fruto de la observación.

Saludos!

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