Si Usted, querido lector, pertenece a esa elite de
gente que está a punto de ocupar un sillón con cargo incluído (léase “chapa en
la puerta”), entonces me permito acercarle estas breves pero útiles
instrucciones para el paso que está a punto de dar.
Ante todo, en este primer encuentro, aproxímese con
cuidado. Tenga en cuenta que usted no conoce al sillón pero él tampoco lo
conoce y ambos tienen una natural desconfianza. No pretenda que esta incómoda
sensación desaparezca de golpe, déle tiempo para que la confianza se
establezca. Recuerde que toda primera
impresión es clave para determinar una relación y este caso no escapa a la
regla.
No tema, pero a la vez no se imponga. La etapa del
reconocimiento es la base de una buena relación a futuro y si usted lo maneja
con cuidado no se arrepentirá.
Muchas veces, sobre todo cuando el foco está en el
sillón y no en la tarea, el sillón le
puede quedar demasiado grande. Entienda que no me refiero a cuestiones de
tamaño sino a sus capacidades personales. No le pido que lo reconozca
abiertamente y menos que lo grite a voz en cuello desde la puerta de su
oficina, pero en su fuero más íntimo, usted sabe si es de esas personas que llegaron
casi por capricho del destino o por falta de opciones, a un lugar que no les
cuadra. Personas como Usted, específicamente, son las que, lejos de aportar lo
propio al sillón que humildemente lo recibe, intentan nutrirse del mismo absorbiendo
todo lo que éste le pueda aportar. Tomando en cuenta por dónde pretende
absorber, queda claro cómo piensa y cuál es el producto de sus ideas. Piense
objetivamente en sus capacidades personales y comprenderá que ninguna persona
con inteligencia promedio podría aceptar su autoridad profesional si tiene
alguna duda de las potencialidades de quienes lo rodean con aparente
admiración, le recomiendo que lea esta guía anterior para ilustrarse.
Le recomiendo sinceramente: trate de entender que si
alguien como usted llegó hasta allí, lo mejor que puede hacer es confiar en el
sillón. Tenga en cuenta que, antes de su llegada, ese sillón recibió otros
culos, algunos mejor preparados para ejercer la sentada en tan ilustre lugar y
otros… no tanto. El, indudablemente, tiene mucha más experiencia que Usted en
ese cargo. El hecho de no develar los secretos que diligente y celosamente fue
acumulando no implica que no los conozca. Simplemente demuestra su fidelidad y
eficiencia en el cargo que le toca. Este es uno de los puntos de los cuales
podría Usted aprender.
Y, finalmente, no abuse de su posición (la del sillón,
en realidad) tratando de demostrar a los gritos y puteadas que sólo Usted sabe
trabajar. Recuerde la máxima que indica que es mejor tratar con respeto y
humildad a quienes se encuentre en el camino de subida ya que son los mismos
que verá en su trayecto de bajada.
Se lo recomiendo por su bien y el de todos los que lo
rodean.
Como siempre en estos casos, la inspiración es fruto
de la cercana observación.
Saludos!

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