martes, 31 de mayo de 2011

El vaso lleno



Cada tanto releo algunas cosas que escribí. Es un pequeño ejercicio para tratar de ver si sobreviví a mi propio archivo. No siempre pasa y me alegro. Creo que la manía que tenemos de exponer los cambios de opinión de los otros nos sirve de escudo para no ver los propios.

Yo, declaro públicamente, difícilmente pueda sobrevivir al archivo. Cualquiera que lo pueda hacer es, a mi juicio, tan estático y rígido en sus posiciones que le debe costar mucho adaptarse a los cambios y a la realidad que lo rodea.

Muchas veces y debido a estos cambios de parecer, no puedo creer que haya escrito determinadas cosas.

Pero este no es el caso. Me voy a referir a algo de lo que no abjuro y en lo que creo hoy con más firmeza que cuando fue escrito. Es un post que escribí casi al inicio de este blog. Un blog que cumple en estos días 2 años, más de 140 posts, 3 o 4 autoamenazas de dejarlo, algunas decepciones y muchísimas alegrías.

Me refiero a la “Apología del egocentrismo”. En aquel momento decía que todos los que nos exponemos de manera voluntaria (y en mayor o menor medida, un blog es una exposición pública voluntaria), es porque queremos llegar a mucha gente, que le guste lo que hacemos y nos den la tan ansiada palmada en la espalda (real o virtual) que refuerce nuestra voluntad de seguir haciendo lo que hacemos. Hoy, más que antes, creo que la frase de “yo prefiero un público más selecto” es un simple eufemismo para no preguntar “Cómo cornos consigo más público?”.

De ahí lo que señalaba como “autoamenazas de dejarlo”. Cada vez que me parece que no llego a la cantidad de gente que quiero (nunca es suficiente), o que no hay tantos comentarios como quisiera (siempre son menos!) o si la inspiración se toma vacaciones, uno se cuestiona si vale la pena seguir. Y créanme que vale la pena. Más allá de lo que recibamos desde afuera, vale la pena por uno mismo. Por seguir escribiendo, por mantener la neurona activa (hay determinados ámbitos laborales donde esto es absolutamente necesario, sobre todo cuando se trabaja en un entorno neuronicida) y porque creo que, sólo por el hecho de poder disfrutarlo, vale la pena.

De todos modos, las palmadas siempre ayudan y en estos últimos meses recibí 2 muy estimulantes: hace un mes un post mío publicado en Oblogo y esta semana (a partir del jueves 2/6/11) Pensando Fuerte y Claro será el blog premiado en el Blog del Día (mini entrevista incluida: entren, lean y comenten!!!).

Puede que suene como un post de autobombo pero… no. Sin “peros”. Es un post de autobombo, me encanta ver mis posts publicados, ver que cada vez hay más lectores, recibir premios y leer sus comentarios, así que gracias a los amigos de Oblogo y de Blog del Día, a todos los lectores incluyendo los vegetarianos militantes (de paso: sigan comentando y recomienden. Viralicemos, gente, viralicemos!!) y, sobre todo, gracias a las 2 personas que, a fuerza de conocerme, supieron desestimar mis razones para dejar el blog y me instaron (o será “conminaron”?) a seguir adelante: Romina (mi esposa) y Miguel (mi hermano por elección).

Saludos y feliz segundo aniversario de Pensando Fuerte y Claro

martes, 17 de mayo de 2011

Instrucciones para ocupar un sillón




Si Usted, querido lector, pertenece a esa elite de gente que está a punto de ocupar un sillón con cargo incluído (léase “chapa en la puerta”), entonces me permito acercarle estas breves pero útiles instrucciones para el paso que está a punto de dar.

Ante todo, en este primer encuentro, aproxímese con cuidado. Tenga en cuenta que usted no conoce al sillón pero él tampoco lo conoce y ambos tienen una natural desconfianza. No pretenda que esta incómoda sensación desaparezca de golpe, déle tiempo para que la confianza se establezca.  Recuerde que toda primera impresión es clave para determinar una relación y este caso no escapa a la regla.

No tema, pero a la vez no se imponga. La etapa del reconocimiento es la base de una buena relación a futuro y si usted lo maneja con cuidado no se arrepentirá.

Muchas veces, sobre todo cuando el foco está en el sillón y no en quien (Usted, en este caso) realiza la tarea,  el lugar le puede quedar demasiado grande. Entienda que no me refiero a cuestiones de tamaño sino a sus capacidades personales. No le pido que lo reconozca abiertamente y menos que lo grite a voz en cuello desde la puerta de su oficina, pero en su fuero más íntimo, usted sabe si es de esas personas que llegaron casi por capricho del destino o por falta de opciones, a un lugar que no les cuadra. Personas como Usted, específicamente, son las que, lejos de aportar lo propio al sillón que humildemente lo recibe, intentan nutrirse del mismo absorbiendo todo lo que éste le pueda aportar. Tomando en cuenta por dónde pretende absorber, queda claro cómo piensa y cuál es el producto de sus ideas. Piense objetivamente en sus capacidades personales y comprenderá que ninguna persona con inteligencia promedio podría aceptar su autoridad profesional si tiene alguna duda de las potencialidades de quienes lo rodean con aparente admiración, le recomiendo que lea esta guía anterior para ilustrarse.

Mi humilde sugerencia: trate de entender que si alguien como usted llegó hasta allí, lo mejor que puede hacer es confiar en el sillón. Tenga en cuenta que, antes de su llegada, ese sillón recibió otros gluteos, algunos mejor preparados para ejercer la sentada en tan ilustre lugar y otros… no tanto. Él, indudablemente, tiene mucha más experiencia que Usted en ese cargo. El hecho de no develar los secretos que diligente y celosamente fue acumulando no implica que no los conozca. Simplemente demuestra su fidelidad y eficiencia en el cargo que le toca. Este es uno de los puntos de los cuales podría Usted aprender.

Y, finalmente, no abuse de su autoridad (la del sillón, en realidad) tratando de demostrar a los gritos y puteadas que sólo Usted sabe trabajar. Recuerde la máxima que indica que es mejor tratar con respeto y humildad a quienes se encuentre en el camino de subida ya que son los mismos que verá en su trayecto de bajada.

Se lo recomiendo por su bien y el de todos los que lo rodean.

Aclaración: la inspiración para escribir este post, como siempre, es fruto de la observación.

Saludos!