domingo, 20 de marzo de 2011

Desanimo tu fiestita



Estamos viviendo una época donde los animadores de fiestas están altamente sobrevaluados. Por alguna razón hemos decidido que en una fiesta, lo importante es que la gente se divierta. Quiera o no quiera.

De ahí que empezaron a surgir animadores de fiestas infantiles, de adultos, animadores de divorcios y no me extrañaría que dentro de poco te aparezcan animadores de velorios.

Pero creo que un área no explorada, la de los desanimadores de fiestas. Por qué razón hay que poner tanto esfuerzo en alegrar y divertir? Animar, alegrar, divertir son todos conceptos del pasado. Súbanse a la ola renovadora de la desanimación y sorprendan a sus invitados con una fiesta fuera de lo común.

Es una excelente oportunidad de negocios que podría sumarse a la iniciativa de “Quiero alquilar un millón de amigos” e incluso se podrían complementar perfectamente.

Gracias a la iniciativa y la creatividad de nuestro equipo, ya estamos desarrollando una serie de productos bajo el lema “Conceptos para tu fiesta: desanimá a tus invitados con todo éxito”

Algunas de nuestras ideas top son:

  • Cumpleaños de adultos: un aparente invitado comienza a contar experiencias e historias que fluctúan entre lo triste y lo macabro. Te insulta a la tía Elvira y le esconde las pastillas al Nono, critica la comida y se te emborracha justo antes de la torta. El alma de la fiesta!
  • Cumpleaños infantil: un supuesto mago te frie a la paloma o te despellleja al conejo, te asusta a los chicos y le toca el culo a las madres. Un exitazo! 
  • Despedida de soltero/a: en lugar de strippers, llega una mina que te cuenta sus pésimas experiencia maritales, mientras su partenaire, lejos de intentar  sumarse a ella en un show erótico, relata las veces que sus ex esposas lo estafaron llevándose absolutamente todo lo que ha ganado. Después de esto, no se si los novios siguen con la idea de casarse pero que los invitados se te divorcian, está garantizado!
  • Nacimiento: Perfecto! Una pareja de padres desesperados, ya sea que no duermen porque el niño recién nacido no para de llorar o porque el recién adolescente no para de amargarles la vida harán las delicias de los invitados. La oferta se completa con un cupón de descuento para vasectomías y ataduras de trompa.
  • Un encuentro de militantes Ultra K: nada mejor para calentar la velada que un acólito de Macri, adicto a Clarín y repetidor obsesivo de las citas apocalípticas de Lilita. Una fiesta de la militancia!
  • Un ágape PRO: un asiduo televidente de 6,7,8 dueño de la colección completa de Página/12 hará de cada charla, una virtual guerra semántica, Un horror! Surmenages de a montones!!
Aclaración: por razones organizativas, en estas últimas 2 opciones deberemos cobrar el servicio totalmente por adelantado. Siempre es más fácil huir por tu vida si no tenés que esperar que el anfitrión pague por los servicios.


Yo les sugiero que vayan pensando qué tipo de fiesta quieren organizar y qué tipo de desanimación quieren. Entiendan que, para poder ser original, nuestras ideas y sugerencias son personalizadas y no queremos fallarles a nuestros clientes.

Todos nuestros servicios tienen garantía: si alguno de sus invitados se divierte le devolvemos el dinero.

No hay nada que hacer, me debo a mi público y a la originalidad.
Saludos!!

domingo, 13 de marzo de 2011

Padrario: de padres, madres y reuniones



Arrancó el año, y con él los que tenemos niños en edad escolar comenzamos a disfrutar de una serie de experiencias inolvidables: las reuniones de padres.

No importa si son del jardín, del colegio o de alguna otra actividad extra escolar (fútbol, inglés, danza, música o macramé), lo importante es que en todas estas reuniones hay ciertos especímenes que se repiten. Si faltara alguno, tengan la precaución de sacar inmediatamente a sus hij@s de ese lugar. Seguro que es un ámbito extraño del que no conviene fiarse.

Les acerco, entonces, el “Padrario”, también conocido como “Guía orientativa de especímenes paternos/maternos infaltables en toda reunión”.

Se los presento:
  • El enciclopedista: es uno de los que primero se descubren. No puede contener sus ganas de demostrar que todo lo expuesto, para el/ella es tema sabido. Comienza asintiendo con la cabeza, cada vez con mayor amplitud de movimiento, hasta parecer que se va a desnucar. En ese momento y sin siquiera esperar a que le den la palabra comienza a explicar a los demás todo lo que sabe sobre el tema. Lo hace ante la atónita mirada del docente que no sabe si dejarlo hablar, pedirle que se calle o llenarle la boca con estopa.
  • La sobreprotectora: no hay medida de seguridad que le cuadre a esta señora. Salir al patio es peligroso, pero quedarse en el aula también. Ir de excursión es impensado, salvo que ella acompañe y en ese caso solo se ocupa de su hij@ y desoye todo pedido de ayuda del docente responsable. Si el tema en cuestión es deporte, no permite que se de inicio a la actividad si antes no chequeó personalmente cada centímetro cuadrado del área donde el pequeño (o no tanto) estará corriendo y no se mueve de su lado. Por lo general termina con su hij@ como campeón internacional de bungee jumping o de saltos ornamentales. Todo sea por el efecto rebote. 
  • El revolucionario: para él, todo está mal. Nada es lo que le dicen y cualquier pregunta que haga otro padre tendrá, de su parte, una respuesta, preferentemente agresiva y contundente. Aunque la pregunta no sea dirigida a él, como sucede en el 99% de los casos. Para la tercera intervención en la reunión se comienza a gestar entre el resto de los presentes una confabulación que puede terminar en una puteada generalizada, en el mejor de los casos, o en un intento de linchamiento liberador. Este espécimen por lo general se lo reconoce a simple vista por su bigote stalinista y un avanzado corrimiento capilar: su pelo ya no comienza donde antaño sino cerca de la mitad de la cabeza y se continúa con una colita anacrónica. 
  • El navegante: no hay pregunta que haga, que no haya sido explicada ya varias veces por el docente que con paciencia de principio de año, se la vuelva a contestar. Aunque para la tercera vez que levanta su mano el resto de los padres, entre risas incómodas comienzan a hacerle claras señas de que lo ignore o lo reviente a trompadas.
  • M´hij@ el prodigio: no hay clase, deporte o actividad extra curricular donde falte este espécimen. Su hijo la tiene más clara que el mismo docente y si no lo desbancó aun, es por simple prejuicio. Si alguien no notó aun el genio latente en su hij@, se encarga de comunicarle, ya desde la reunión de padres, acerca de las capacidades extraordinarias de su hij@. Y que le quede claro!
  • La suegra: considera que ese no es su lugar y lo deja en claro desde el pricipio.Busca cualquier oportunidad para hacer una pregunta, aunque sea irrelevante, para poder meter su bocadillo predilecto “Es que la madre, o sea mi nuera, no se preocupó de decirme bien las cosas y como ella no se piensa ocupar, yo tengo que preguntar, me esplico?”. Si señora, se explica. Una y otra vez.
  • El ventilador: todo le molesta y todo comentario le resulta insoportable. Se lo reconoce por sus constantes resoplidos que comienzan a generar una corriente similar a la de un ventilador industrial. Si comentan, si no comentan, que no haya preguntas o que haya demasiadas. Toda situación activa su resoplido y su disgusto, público y visible.


Hay quienes creen que existen otros. Para mí, son sólo variaciones de estos mismos arquetipos. Y, con su permiso, ahora los dejo porque se viene la reunión de padres y tengo que concentrarme para tener una performance digna. Uno es un ventilador serio, no un improvisado!

Saludos!!

miércoles, 9 de marzo de 2011

Instrucciones para un discurso efectivo



Ha comenzado el año y tú, docente argentina en cargo directivo, te has visto enfrentada a la durísima tarea de dar el discurso de inicio de clases. Ha sido un momento clave, cargado de tensión donde, por primera vez en el año, te enfrentaste a todos los alumnos, la mayoría de los padres, tus subalternos (que hasta hace no mucho tiempo eran tus pares) y algún que otro representante de las autoridades educativas, sean estas del ámbito público o privado.

Es así que, seguramente, la ansiedad te consumió en los días previos y tiraste al tacho más hojas que las utilizadas a lo largo de tu vida para la composición tema “La vaca”. Con idéntico resultado en lo intelectual.

Finalmente, más por la llegada del momento que por convencimiento propio, decidiste que el discurso estaba listo, saliste hacia la escuela y con prístina voz, hiciste llegar tu mensaje. ¿Estás conforme? Probablemente no. Seguramente al finalizar, notaste  que hubo conceptos y/o frases de más… o de menos.

Por eso y para ayudarte en la noble tarea de expresarte te entrego, de todo corazón y con el respeto que te mereces, estas breves pero sencillas instrucciones que te ayudarán a enfrentar estos momentos con estoicismo.

Dividamos estas instrucciones en 2 partes: qué decir y cómo decirlo.

El qué:

  • Recuerda dirigir correctamente tus palabras: inicia por las autoridades (no te compliques con nombres y cargos, con decir “autoridades presentes”, alcanza); continúa por tus docentes ¡pero ni se te ocurra detallar! Siempre debes generalizar; no olvides a los padres y por último, casi como con desdén pero sin hacerlo evidente, menciona a los alumnos con un tono mezcla de cariño y amenaza (podrás decir ninios, asi con “n-i”).
  • En caso de haber omitido a alguno (de manera involuntaria, claro) siempre estarás cubierta si incluyes las palabras “En fin, comunidad educativa toda”. No olvides que esta frase te da chapa de docente actualizada y muy del 2000 y pico.
  • Nunca debe faltar alguna de las siguientes opciones: año lectivo o ciclo lectivo. Caso contrario todo lo demás pierde consistencia.
  • De manera casi displicente incluye, salpicadas aquí y allí, las siguientes palabras: feliz, trabajo, aprender y aprehender (estas últimas siempre juntas y acompañadas de una expresión facial que se traduzca como “soy grossa con el manejo del vocabulario”). Otras palabras que no deben faltar son: proyecto (que debe pronunciarse “proshecto”), implícito, juntos, horizonte, iniciar un camino, marco, participar, comprensión, y, por supuesto, la consabida frase “el hogar y la escuela en conjunto”. Esto último permite deslindar responsabilidades (o era irresponsabilidades?)
  • Nunca, pero nunca se te ocurra incluir un "o sea", un "de que" (incluso cuando corresponda) y, por lo que más quieras, si tu conocimiento de los recursos informáticos se reducen a mandar PowerPoints con fotos de gatitos, reenviar cadenas de mails, hacer tablas en Word y sumar a mano los campos de un Excel, no intentes hacerte la moderna y tecnológica. Por lo general el resultado es tendiente a lo patético. No abundes en los conceptos de “Escuela 2.0” si en la mencionada escuela el fax es el último avance tecnológico conocido.
Pero todo lo anterior carece de sentido si no entendemos cómo debe decirse. Vamos con el cómo:

  • Consideramos que, al día de hoy, casi seguramente estarás parada frente a un micrófono. Si la altura no está regulada para tu comodidad, deberás mirar con ojos reprobatorios a la docente encargada del acto dejando en claro que es ella la inoperante.
  • Una vez solucionado, la mirarás de reojo mientras se retira e iniciarás con un contundente “Bueh…” acompañado de una expresión ácida que, casi inmediatamente, deberá mutar en una sonrisa tan amplia como poco creíble para dar comienzo a tus palabras.
  • Cada 2 o 3 frases eleva tus talones y carraspea.
  • Al nombrar: a las autoridades esboza una sonrisita servil; a los docentes un rictus burlón que se traduzca como “vieron yeguas que ya llegué y ustedes todavía no?”; a los padres una mirada intimidatoria para evitar que se crean con derecho a reclamar; y a los alumnos con una especie de mirada amenazante pero no muy evidente, a fin de generar una mezcla de temor y desconcierto que te será muy útil en el año que comienza.
  • Si el discurso ha sido memorizado, tus manos deberán engancharse detrás de la espalda mientras tu mirada recorre, entre comprensiva e inquisidora, el salón en su conjunto. 
  • Si por el contrario, la memoria no te ayuda y debes leer tus palabras una mano sostendrá el papel y la otra delicadamente ingresará en el bolsillo de tu reluciente guardapolvo. Mientras leas, deberás aprovechar las pausas respiratorias para incluir la mirada mencionada en el punto anterior y acomodar los lentes que te dan ese aire intelectual e inteligente.
  • Los tonos son tan importantes como el contenido. El tono monocorde o de diálogo normal no es recomendable. Podrían confundirte con alguien que tenga algo importante para decir. Recuerda alternar de la siguiente manera: cada 5 sílabas, 2 deben ser en tonos altos, 2 en tonos bajos y el restante a tu elección y comodidad. Es muy importante que en las palabras como muy, tan, cuanto, etc. multipliques las vocales (“Estamos muuuuuuy contentos..” “Es taaan hermoso comenzar…”, "Cuaaaantas ilusiones...", etc.) de esta manera la cadencia de tu discurso sonará como si le relataras un cuento a un público con dificultades cognitivas y de comprensión, que es el estilo clásico que queremos conseguir.
  • Por último, fundamental e imprescindible, siempre deberás hablar y actuar como si a alguno de los presentes, le importara lo que estas diciendo.