lunes, 10 de enero de 2011

Vuelvo a ser chico


Vuelvo a ser chico. Por un instante. Y en ese instante recupero  a Manuelita y su historia de amor, a la vaca estudiosa, una luchadora por la cultura popular, bailo el twist junto al Mono Liso mientras tomo el té en una tetera invisible y tiemblo junto a mi querida amiga, la Reina Batata, aguantando la respiración hasta que, siempre en el último momento, la salva la nena menor de la casa.

Dejo que pasen unos pocos años y saliendo del país de nomeacuerdo, vuelvo a cantar como la cigarra cuando todos, de a poco, asomábamos al sol después de varios años bajo la tierra más oscura. Y mientras cantamos, redescubrimos nuestra Buenos Aires con un vals municipal.

Repaso los años en que no estuve y canto, una y otra vez, la serenata para la tierra de uno.

Al volver, dejo pasar más años y disfruto de tener no mucho pero sí con quién y juntos tendemos la sábana y el mantel.

Y  casi como por arte de magia, cuando la sábana y el mantel quedaron chicos porque la familia creció, vuelvo a repasar: Manuelita, la Vaca, el Mono Liso, la Reina Batata… y vuelve a girar la rueda, en una nueva generación que va a mantener con vida la memoria de quien nos enseñó a cantar la mufa y hacer escarapelas con el jacarandá.


Gracias, María Elena!! Qué triste sería el mundo si no hubieras existido.

3 comentarios:

  1. Qué hermoso homenaje Huber!!!

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  2. El Señor Juan Sebastian está tocando su requiem.
    Muy lindas palabras, Huber!

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  3. Leído, muy bueno por donde lo mire! Abrazo.

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