miércoles, 15 de diciembre de 2010

Hace falta que te diga


A veces admiro a aquellas personas que sin ningún tipo de prejuicio dicen lo que les nace y consiguen abducir de la neblina de lo probable una situación determinada, trasladándola al mundo de lo posible. 
No es mi caso. Por lo general a mí las palabras precisas y las acciones correctas me llegan con una demora de varios minutos.

Sabiendo todo eso, no albergué falsas esperanzas. Te vi mientras esperaba mi turno y supe en ese momento que no iba a tener el coraje de decirte nada. Ni siquiera de darte a entender lo que pasaba por mi cabeza.

Dejé pasar los minutos mientras observaba cómo te atendían y el tiempo que te dedicaban. Escuchaba cada una de tus preguntas, tus comentarios y tus consultas.

En mi cabeza, se generaban imágenes de lo que podría suceder si, finalmente, pudiera sobreponerme a mi natural timidez y le diera espacio a las palabras y las acciones que nunca me atrevo a sacar a la luz. Las mismas que luego me quedan grabadas en mi cabeza como oportunidades perdidas.

Por qué creía que esta vez podría ser distinto? En definitiva yo seguía ahí parado, dejando pasar el tiempo, mirándote y escuchándote.

El tiempo se hacía interminable y comencé a notar que ya no podía aguantar mucho más. Estaba seguro que, si seguía viéndote y teniéndote tan cerca,  finalmente haría y diría lo que por el momento sólo me atrevía a imaginar: agarrar la silla que estaba al lado mío y partírtela en la cabeza al tiempo que te gritaba “Escuchame, pelotudo, no te das cuenta que hace 2 hras que te están atendiendo y vos no pará de hacer peguntas sin sentido? No ves que hay una cola de 20 personas que están perdiendo la paciencia y vos seguís dale que dale y preguntando una y otra vez lo mismo? Dejate de joder, llevate lo que viniste a comprar o no lo compres y dejá que atiendan a los demás. O no ves que hasta la empleada está a punto de echarte a patadas del negocio?”

Pero no. No me atreví a decirle nada y el muy hijo de puta se fue tranquilo. Hasta me atrevería a decir que se fue contento, con una leve sonrisa de satisfacción por hacernos perder el tiempo.

Qué problema ser tan tímido.

Saludos!

4 comentarios:

  1. Gracias Lau!
    No vayas a creer que me inspiro en la realidad... simplemente la relato con pelos y señales.

    Saludos!

    ResponderEliminar
  2. Me vas a decir que te privaste de darle una patada en el culo simplemente por timidez????
    Muy mal hecho. Para la próxima dejate llevar por tus impulsos.

    Daniel

    ResponderEliminar
  3. pero huber, donde se ha visto salir de la casa sin tus dos amigos, esos que hablan por vos cuando la timidez teembarga... la proxima vez no lo dudes. llevalos con vos. smith y wesson.
    pp

    ResponderEliminar