martes, 9 de noviembre de 2010

Revelaciones


Hoy pasé al lado del Profeta, como todos los días, y lo noté distinto. Me llamó la atención su silencio y sobre todo, su mirada: perdida como si mirara a través de quienes pasaban a su lado. Ya no advertía, a los gritos y blandiendo su bastón,  acerca del fin del mundo ni de las catástrofes climáticas. Mucho menos hablaba de la falta de fe o de la inminencia de la destrucción de los impíos.

Me sorprendió tanto que rompí mi natural timidez y le pregunté:

-Qué pasa, Profeta? Hoy no hay profecías apocalípticas?

-Ni hay ni va a haber –me contestó con una voz de derrota que nunca le había escuchado.

-Vamos, no me va a decir que no va a pasar nada trágico!-le dije un poco en broma pero bastante sorprendido- Después de todo, las cosas de ayer a hoy no cambiaron tanto y el mundo sigue tan "pecador" como antes…

-No, pibe -me dijo, casi en un sollozo- Ya nada es como era antes.

-Pero, por qué? Qué cambió tanto? – le pregunté, más como dándole un pie que por curiosidad real.

-Cómo “qué”? Todo! Uno, después de años de esfuerzo se había hecho un nombre, una imagen y hoy todo se banalizó. Se perdió la esencia, eso es lo que pasó. Antes no me escuchaban, pero ahora ni me miran. Peor! Ni me ven!! Prefieren a los más famosos, los falsos.

-Bueno, Profeta, pero en definitiva, lo que hagan los demás lo tendría que tener sin cuidado. Es otra cosa, otro público…

-Estas equivocado!-me interrumpió- Nada de otro público ni otro estilo, vos no te das cuenta, pibe… es que me están matando. La locura auténtica ya no tiene espacio. Hoy, si sos un “loquito” nadie te da bola. Para que te escuchen tenés que ser freak… y yo no doy la talla para semejante nombre… Dejá, pibe, no se si me vas a entender pero mi problema no es que el mundo se termina. Lo que se termina es mi forma de vivirlo.

Ahí tomé conciencia de lo que le pasaba.  Se le estaba acabando su tiempo. De golpe lo vi con otros ojos y me di cuenta que no podía hacer nada. Nadie podía. La actualidad lo pasó por encima y ya no tenía forma de volver a subirse.

Le dejé en la latita de siempre la moneda de todos los días y me fui pensando en cuántos otros, como el Profeta, se están quedando sin su laburo de “loquito del barrio”. Los únicos que van a sobrevivir son los que lleguen a la tele, aquellos sedientos de un poco de fama mediática. La locura snob que prefiere que la llamen "freak", como si fuera un título de nobleza largamente anhelado.

Se nos están acabando los loquitos artesanales, los que conocíamos de toda la vida en el barrio. Los nuevos freaks, más “plásticos”, duran mucho menos.

5 comentarios:

  1. Dicen que "de poetas y de locos todo tenemos un poco". Yo, más de lo segundo, pero de freak mediático, nada! Ni tengo material como el Clan Suller ni rodillas reforzadas como mucha vedettonga tobara
    Que siga habiendo Profetas y quien los describa!

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  2. Me hiciste pensar en el loquito de mi barrio uqe la juega de trapito en la plaza.
    Es casi un monumento barrial, como El viejo Matías de Paso del Rey.

    Muy bueno!

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  3. Yo creo que los personajes de cada barrio van a seguir existiendo. Lo que me preocupa es que los freaks mediáticos, también.

    Gracias y saludos!

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  4. Me mataste, Huber. Yo esperaba el remate y cagarme de risa y en lugar de eso me dejás pensando. Eso no se hace!!

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  5. Muy bueno, Huber.. me imaginaba la situacion, la escena ,mientras iba leyendo. y te digo que casi se me pianta un lagrimon.. Los que compran lo "freak" de aca a un tiempo son los que van a estar perdidos, estoy segura que los que son como el "Profeta" (y por supuesto los que repensamos en estas cosas, espero) van a sobrevivir.. porque la escencia no se pierde nunca.. Es lo unico que llevamos con nosotros toda la vida. La Escencia..
    Besos
    Judy

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