jueves, 18 de noviembre de 2010

No nos vencerán!


Hace tiempo que vengo estudiando el comportamiento subrepticio de una corporación que, desde las sombras como un monopolio abusador y disfrazado, trabaja para enriquecerse de manera espuria a costa de nuestra buena voluntad. 

Nosotros, los que trabajamos honestamente sin sospechar que somos víctimas de esta sucia manipulación, caemos burdamente en la trampa. Una y otra vez. Y lo peor es que cada vez que lo hacemos sólo ayudamos a enriquecer a estos inescrupulosos y abusadores.

Es por eso que considero que no podemos seguir callados. Quiero hacer una denuncia pública. Una denuncia acerca de esta manipulación y abuso que hace tiempo descubrí y que por miedo a la corporación que la organiza, no me atreví a sacar a la luz. Pero llegó el momento de decir basta.

Basta de utilizarnos para enriquecerse. Basta de hacernos creer que la responsabilidad es nuestra. Basta de hacernos pasar por el mal momento de dar explicaciones cuando lo único que deberíamos saber es que no somos culpables sino víctimas. Basta, señores. Basta de jugar con nuestra autoestima.

No señores!! En este mismo momento los desenmascaro, no sólo ante mis congéneres sino también ante sus esposas. Ellas que, como inadvertidas cómplices de la corporación, reciben la noticia de lo acontecido con una cara que, aunque no esté acompañada de palabras, para nosotros es clara. Las cejas arqueadas, la boca con una mueca de media sonrisa sarcástica y el posterior soplido, entrecerrado de ojos y negación con la cabeza. Una expresión que implícita pero claramente nos dice “No podés ser tan boludo de volver a mancharte la corbata”.

Hablemos claro. Les hablo a ustedes, señores fabricantes de corbatas: Que se creen? Que son tan necesarios? No, señores, no se equivoquen. Nosotros nos arreglamos perfectamente bien solos para bajar en la escala conceptual de nuestras esposas/novias/concubinas/amantes!!

Yo lo sé y lo hago público: ustedes las fabrican con una tela especial con propiedades magnéticas que genera un campo gravitacional atrayendo cualquier elemento comestible circundante, en especial los que son imposibles de quitar. Corbata tras corbata, manchada con salsa, aceite, mostaza, mayonesa, etc. Cómo puede ser? Nunca estos elementos caen en otro lado que no sea en la corbata? No, señores, no nos tomen por estúpidos. Eqo lo podemos hacer solos. Esto termina aquí.

Alcemos nuestras voces. Hagamos valer nuestra fuerza e iniciemos la revolución: dejemos de usar corbatas. Por nuestra dignidad, por la lucha contra las corporaciones que nos tienen agarrados del cuello y, principalmente, porque la corbata, a diferencia de la pelota, sí se mancha.

Y por otra parte las pelotas, además, se hinchan.

Saludos!

5 comentarios:

  1. Putas corbatas! Es cierto, carajo!

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  2. No te olvides de las camisas, Huber, que corren la misma suerte. A comer en pelotas y listo!!

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  3. "... no podés ser tan boludo..." por lo visto lees las caras de tu mujer con excelente claridad. Ustedes siempre encuentran la manera de manchar corbatas, camisas, sacos, etc.
    Mi solidaridad con ella!!

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  4. Yo tengo mis corbatas todas manchadas con materia fecal...y eso es porque me CAGO! en las corbatas.
    Me cago en la formalidad, y me CAGO! así que te dejo que voy al baño.
    Un abrazo Huber...
    Dami
    PD: Odio las corbatas

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  5. Anónimo: si, totalmente de acuerdo.

    Darío: hoy fuimos por las corbatas, mañana por las camisas, pasado conquistaremos en Mundo!!! (me cebé demasiado?)

    Miss Spelling: lo tuyo es apoyo sindical femenino. Mi lucha es más amplia. Lo hago por la humanidad toda (hoy estoy con una leve tendencia a la exageración).

    Dami: ya te estaba extrañando. Este blog sin tu toque odioso, no es lo mismo!

    Gracias a todos y saludos!!

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