martes, 26 de octubre de 2010

El tren fantasma



Esta no es una historia simple. Ni siquiera es una historia creíble.  De hecho, si no fuera porque yo mismo la viví, la leería con escepticismo.

Historias de trenes hay muchas. Cada ciudad, cada pueblo, cada barrio, tiene alguna historia dónde el tren es protagonista. Pero esta es una historia diferente dónde el tren adquiere la personalidad de “Ciudadano Ilustre” del barrio que ayudó a  nacer, crecer y desarrollarse.

Es que, además, este es un tren distinto: un tren fantasma.

Comencemos diciendo que vivo frente a las vías o, para ser más exacto, frente a lo que alguna vez fueron las vías de un tren que dejó de circular hace ya más de 50 años y aún así, sigue vigente. Para todos en el barrio es “El Trencito”. Casi un nombre propio.

El barrio, pese a los años, nunca asumió que el tren dejó de circular y las referencias siguen sin hacer notar su ausencia: “Al ladito de la estación”, “Del trencito, 2 cuadras para allá”, “Pegadito a las vías”… Ya no hay estación- sólo queda el cartel-, el tren no corre y las vías, hace años ya que fueron levantadas y suplantadas por parques y plazas.

Cuando me mudé al barrio, no comprendía el sentido de semejante tozudez. Ya habían pasado muchos años sin “El Trencito”. Cómo podía ser que aún hoy, el barrio lo viva, lo nombre, lo escuche y lo vea pasar?

Empecé a averiguar de qué se trataba y de a poco fui conociendo la historia del barrio y su tren (o sería el tren y su barrio?) y así, de a poco, fui entrando en esta realidad que, para mí, era extraña y lejana hasta hacía muy poco tiempo.

Pregunté, leí y averigüé pero cuanto más averiguaba, más me resistía a tomar el tema en serio. Hasta aquella noche.

Por lo general soy de sueño pesado y es muy difícil que algo me despierte, pero esa noche escuché algo extraño: el traqueteo del tren sobre las vías, el silbato del guarda y el pitido de la locomotora al arrancar. No podía ser real. Soy escéptico por naturaleza y todo esto me sonaba a broma pesada. Me asomé a la ventana y no vi nada fuera de lo normal: la plaza estaba ahí y no había ningún tren. Pero al volver a la cama, lo volví a escuchar.

A partir de esa noche, sigue apareciendo sin dejar ningún rastro de su paso al llegar el día. Puede que sea mi imaginación pero a partir de ese día, mis hijos me miran con sonrisa que tiene un brillo de complicidad, como si hubiera entrado finalmente en la cofradía del tren. Claro, para ellos es más fácil: conocen al Trencito desde siempre porque nacieron frente a las vías.

Hoy, con la perspectiva del tiempo, me doy cuenta que yo no encontré al tren sino que fue el tren el que me permitió acercarme cuando estuve preparado para entender por qué nunca se había ido.

Así que ya saben: cuando pasen por Versailles y alguien les hable del Trencito en tiempo presente, o le pregunten una dirección y los oriente en referencia a la estación o las vías, no será más que la pura verdad. Porque aunque durante el día nadie lo vea, cada noche se corporiza y le insufla al barrio ese soplo de vida que le permite levantarse, renovado, cada mañana.


Fotos: Vagón y Cartel de la estación Del archivo de "El Trencito de Versailles"

lunes, 18 de octubre de 2010

Valoro tu honestidad, entonces mentime


A decir verdad, pocas cosas más sobrevaluadas que la honestidad. Nos cansamos de oír y repetir frases como: “Decime la verdad, se completamente franco/a conmigo”, “no importa si es doloroso, prefiero que seas honesto/a”, “Valoro mucho su sinceridad y franqueza”. Qué queremos decir con todo esto?  Simple: miéntanme para que no joda tanto lo que me quieran o tengan que decir.

Piensen por un momento que todos nos dejaramos llevar por esta tormenta de honestidad y sólo dijéramos lo que realmente pensamos, creemos o vemos. Terrible!

Dónde quedarían el querido “no sos vos, soy yo”, el "no te merezco" o el tantas veces escuchado “te quiero como amigo”? Las ventas en los locales de ropa caerían en picada al impedir el “te queda pintado!” o el "esto es lo que viene para la próxima temporada" y, en otro ámbito, ni que hablar de los  célebres y nunca bien ponderados “esto no es lo que parece”,  el “yo te aviso”, el “nunca me pasó” o el “sólo la puntita”. Triste vida, pero honesta.

A qué viene todo esto? Simple. Si hay un ámbito donde no nos interesa que nos sean honestos (pese a lo declamado por años) es el ámbito de la publicidad. Nos encanta creer que el cinturón que vibra no sólo te hace un licuado intestinal sino que también te reduce la cintura. Que es el desodorante el que provoca que las minas caigan a tus pies, aunque huela a cementerio y que las compañías de seguros (cualquiera de ellas!) son un aliado incondicional que estará a tu lado ante un siniestro… 

Pero lo que más nos gusta creer, incluso me atrevería a decir que necesitamos creer, es que las empresas de alimentos saben lo que hacen. Nos gusta engañarnos pensando que el gusto y las propiedades de los alimentos son producto de una cuidada investigación y que estas personas saben de qué hablan.

Parece que desde hace un tiempo hay una empresa en Argentna que decidió tener un ataque de “honestidad bruta” y contarnos, canción mediante, que no tienen idea de qué hacen, cómo lo hacen o qué contienen sus productos. Para aquellos que no vieron las publicidades, se las presento. Comencemos con una leche para niños que la empresa no sabe qué contiene:


Continuemos con un yogurt que no sólo no tienen idea por qué les salió rico sino que nos avisan que podrían meternos un verso acerca de cómo lo hicieron peeero…





Hacía falta, SanCor? No podían decirnos que le pusieron esfuerzo, investigación y consiguieron 2 productos de primera en lugar de largarnos así, sin anestesia que el primero no saben qué tiene adentro y el segundo les salió de pura casualidad? Asi no va. Con los chicos, no.

Ahora, si esta onda continúa, podríamos extrapolar el estilo y plantarnos ante la vida con algo que llamaremos “Actitud Yogs”. Esta actitud es aplicable a innumerables momentos de nuestra vida cotidiana. Yo recopilé algunos ejemplos que creo que ilustran lo que digo con mayor claridad:

  • Mire, Don controlador de tránsito, le podría decir que me saque la multa porque no pasé en rojo ni hablaba por el celular, pero no, no es así, sáqueme la multa pero porque sí!
  • Oiga jefe, podría decirle que me de un aumento por mi desempeño, los logros alcanzados y el esfuerzo que pongo en crecer. Pero no, no es así, deme un aumento pero porque  sí!
  • Mirá flaca, podría decirte que nos peguemos una revolcada porque nuestro amor será eterno y te propongo una vida juntos… pero no, no es así, ponete en bolas pero porque sí!
  • Ciudadanos, podría decirles que me voten por mi idoneidad, mi manejo impecable de los fondos públicos y mi experiencia en la administración pública… pero no, no es así, vótenme pero porque sí! (o porque no los voy a defraudar...)


Y hay tantos ejemplos más, que les propongo sumar los propios, o aquellos que “escucharon que le pasó a un/a amigo/a” (je!). Aquí en el blog o por twitter con el hashtag #ActitudYogs para compartirlo.

Podría decirles que comenten y difundan este blog por la calidad de sus contenidos, pero no, no es así, háganlo pero porque sí! 

Saludos!!

miércoles, 13 de octubre de 2010

Todo concluye al fin


Un día tuvimos que enfrentarnos con lo inevitable: había llegado el tiempo del final, el momento de la despedida. Vinieron, entonces, a mi memoria todos los momentos compartidos.

Una a una, como fotografías ajadas, deslucidas, repasé cada situación y cada experiencia. Pero eran sólo eso: fotografías vacías y sin sentido, vos me entendés.

Pero todo eso es pasado. Ya no vamos a vernos. Al menos, no por un tiempo largo.

Más de una vez me dijeron "No insistas, es inútil". Cuanta razón tenían! Completamente inútil...

Yo se que, con el tiempo, esta separación va a ser simplemente una anécdota y podré verlo de manera más objetiva. Estoy seguro que podré tomarlo con mayor ecuanimidad. Hoy, sin embargo, la cosa está aún fresca, teñida por la cercanía de la separación y la efusividad del momento.

Pero no me importa, no voy a medirme. Me debo este momento de sinceridad y los sentimientos que hoy están a flor de piel sé que hablarán por mí.

Quiero que lo sepas, que no lo olvides, que lleves con vos mis palabras mientras te alejás. Puede ser egoísta de mi parte, pero no quiero cargar con el peso de las palabras no pronunciadas.

En algún momento, estoy seguro, vas a sentir la necesidad de volver. Vas a querer recuperar lo que dejaste y vas a evaluar la posibilidad de desandar tus pasos.

En ese momento te pido que pienses en mí, que te acuerdes de mí y que acudan a vos mis palabras, que pueden sonar como un pedido pero son en realidad un deseo que surge desde lo más profundo del alma, crece en la garganta y se grita a viva voz:

Ni en pedo se te ocurra volver!!! 

Corrección del título: todo concluye. Al fin!!

Aclaro: los conceptos vertidos en este artículo son pura ficción. La realidad es mucho más cruda. Saludos, Dr. I (no siempre las despedidas son de una mina...)


jueves, 7 de octubre de 2010

Feng Jewish II, consejos y datos



Ya comenzaron a aplicar las técnicas del Feng Jewish? Verán que un pequeño cambio les permitirá sentir de inmediato el cambio de energía. Recuerden que los elementos "per se " no son necesariamente positivos y/o negativos pero las combinaciones de estos pueden tener efectos impensados si no se calcula bien el efecto acumulado.


Acepto y agradezco la sugerencia de Reirse es Kosher, que resaltan la importancia de un poster del Muro de los Lamentos como imagen protectora del hogar. 

En el post anterior hablamos de algunos tips para el hogar y hoy nos vamos a dedicar a responder algunas consultas:
  1. Cómo armonizamos la cocina? La cocina debe siempre oler a comida recién cocinada por la Bobe (*), pitonisa primigenia del Feng Jewish. Para aquellas casas donde no se pueda contar con aromas naturalmente generados, estamos por sacar una línea de aromatizantes para la cocina, el "FJ-Shmek" que en principio sale en fragancias: hígado picado, sopita de poyo (debe necesariamente pronunciarse con “y”) y la versión mas popular, varenikes con ceboyita (ídem poyo).
  2. Hay comidas que potencian la energía del Feng Jewish? Claramente, sí! Todo elemento relleno de papa y cebolla, es positivo. Fiambres de cerdo, no! (entre nosotros y sin que nadie escuche, no digo que no los coman, pero háganlo de manera discreta). Si se trata de alimentar a un niño, la comida debe ser tal que permita saciar el hambre del niño en cuestión, el de su madre y también el de su Bobe. En caso de no querer comer, no se lo debe forzar a través de amenazas y/o gritos: alcanza con menjar el tema a través de la culpa. De esta manera el niño alimenta su cuerpo y su espíritu.
  3.  Le presento mi novia goi a mi idishe mame o puede alterar el equilibrio energético? No es recomendable juntar el elemento “novia” con el elemento “idishe mame” salvo que sea imprescindible y/o inevitable para evitar el desequilibrio energético. Por lo general el elemento “novia” genera por si mismo un desequilibrio pero la categoría “goi” actúa como catalizador del flujo de energía negativa y acelera el proceso.
  4. Dónde debo ubicar el teléfono? Aquí debemos hacer una salvedad. Si nos referimos a un departamento/casa de soltero, no importa dónde se ubique pero siempre debe haber uno a mano para recibir/realizar un llamado con su madre. De todos modos un depto de soltero dista mucho de preservar la energía del Feng Jewish, ya que un buen hijo sólo debe irse de la casa materna al casarse. En el caso de una vivienda familiar, se debe intentar conectar una línea exclusiva con la casa materna y esta línea debe estar a mano del marido y lejos de la esposa. De este modo se consigue minimizar el contacto entre los elementos “suegra-nuera”. Este contacto, realizado de manera no controlada,  produce una espiral de energía negativa que desbalancéa la armonía del hogar.
  5. La TV y el DVD son positivos para el Feng Jewish? Claramente si. La TV genera una sensación de tranquilidad y desconexión cn la preocupación externa que no en vano la denominan “chupete electrónico”. Esto permite que la persona vuelva a su estado primario, el de la más tierna infancia y esto, como toda idishe mame sabe, es el mejor momento. Si le sumamos el elemento DVD, podemos ver películas que activan la energía positiva: las de Spielberg, Woody Allen, los hermanos Cohen, etc. Deberán evitarse las películas de, por ejemplo, Mel Gibson (por obvias razones).
Se que deben tener más preguntas y esperan consejos para adaptar su casa al Feng Jewish. Sigan enviandolas a través del blog, del mail o recibiendo los tips desde Twitter


Y si no funciona, seguramente es que algo habrán hecho mal, porque "es suficiente que yo diga A, para que vos hagas B" (idishe mame dixit).


(*)Bobe: abuela en idish, defensora, alimentadora y protectora de sus nietos. Guardiana de las recetas y las más importantes tradiciones judías: la culpa y la sobreprotección.


Foto: Angry Sun God! by EricGjerde

lunes, 4 de octubre de 2010

El ocaso del Feng Shui


Hace unos años se puso de moda el Feng Shui. Hay quienes genuinamente lo siguieron por convicción y muchos otros, por snobismo. Muchos de estos últimos no colocaban el papel higiénico en el baño si antes no consultaban qué opinaba el Feng Shui acerca de eso. La lista de consultas sobre cómo y dónde ubicar todo en casa y en la oficina era larga. La idea era que esta disciplina nos ayudaba a canalizar la energía para optimizar nuestra vida.

Se que puede sonar drástico, sobre todo para sus genuinos seguidores, pero el Feng-Shui está out.

Los tiempos cambiaron y si queremos armonizar nuestra vida y que el lugar donde vivimos y trabajamos nos ayude a canalizar el flujo de las energías vitales, alcanzando  los niveles más altos de salud y prosperidad, debemos acudir a una nueva  filosofía.

Quieren estar "in"? Les presento la nueva tendencia que conjuga miles de años de sabiduría transmitida de generación en generación: el Feng-Jewish

Para potenciar todos los ambientes donde nos movemos diariamente, a fin de lograr el equilibrio y canalizar la energía vital, el Feng-Jewish nos orienta hacia la búsqueda de la armonía, la energía vital y, sobre todo, la culpa. Este último elemento es el que nos guía y nos mantiene activos.

Los principios son variados y complejos pero les paso algunos tips que los ayudarán, al menos, a iniciarse en esta disciplina revolucionaria.

Comencemos, entonces, con nociones básicas del Feng-Jewish orientadas al hogar:
  1. La casa debe orientarse hacia el Oriente. De esta manera recibirá el sol desde la mañana, llenando los ambientes de luz y energía. Además, a la hora de rezar, no hay que empezar a calcular para donde queda Jerusalem.
  2. Si bien el Feng Shui habla del CHI como energía vital, el Feng-Jewish habla del CHO(lent). Esta energía curativa y revitalizante ingresa en la casa los viernes y te deja energía suficiente para el resto de la semana (junto con una sensación de saciedad, pesadez y sobredosis calórica).
  3. Esta energía vital debe mantenerse en el cuerpo para conseguir un equilibrio físico y emocional. La forma de mantenerlo es con un pullover o saquito. Esta es una de las ideas principales según las expertas del Feng-Jewish tradicional: las Idishe Mames. 
  4. Recuerden que un perchero con saquitos junto a la puerta de entrada, genera energía positiva (de todos modos no vas a salir sin el saquito/pullover,  asi que agarrá uno del perchero  y usalo. Evitarás discusiones y ahorrarás tiempo).
  5. Los árboles dentro de la casa no ayudan al Feng-Jewish, sobre todo si son de plástico, tienen lucecitas y adornos y se arman el 8 de Diciembre..
  6. Invitar a tu Idishe Mame a casa cuando está tu mujer, si bien puede cargar el ambiente de energía negativa, rápidamente se canaliza. Si no me crees, mirá la cara de tu mujer después de su partida y vas a ver como toda la negatividad se canaliza hacia vos, dejando al resto del ambiente limpio.
  7. El horario nocturno es el más apto para entregarse a los placeres de la carne. (Aclaración: para el Feng-Jewish tradicional "entregarse a los placeres de la carne" implica comer  pastrón en lugar de knishes de papa). 

Espero que hayan disfrutado de esta breve introducción. En siguientes entregas hablaremos del Feng-Jewish en el ámbito laboral.

Si tienen preguntas acerca de temas específicos, envíenlas por esta vía o por Twitter que serán respondidas. 

Salud, éxitos, energía positiva y que consigan el Cho(lent).

sábado, 2 de octubre de 2010

Luz verde para el show masivo



La verdad es que andaba medio bajón. No encontraba cómo pegar el salto y llegar al gran público.

Todo bien con los lugares donde estaba haciendo mis monólogos. A decir verdad, me encantan los clubes de comedia chicos, con poca gente y donde se genera ese ambiente íntimo y en los que la energía, desde y hacia el escenario,  circula de una manera increíble.

Pero, a decir verdad, tenía ganas de masificar un poco lo mío. Quería encontrarme cara a cara con muchísimo público y, para que negarlo, con más plata. Así fue que empecé a averiguar y me interioricé acerca de otras opciones y lugares.

Me puse en contacto con artistas de mucha mayor exposición y me interioricé del cómo, el cuándo y, sobre todo, el dónde. Traté de nutrirme de su experiencia y sus consejos. No es sencillo saltar de un público modesto a exponerse de golpe ante miles de personas.

Me preparé con muchísima dedicación. Arme, pasé y repasé mi monólogo sabiendo que era la gran oportunidad. Por más que trataba de sacarme de la cabeza la presión y me repetía hasta el cansancio que debía tomarlo con tranquilidad, pensar que tanta gente me vería y que tenía muy poco tiempo para ganarme al público, no ayudaba. Para nada.

Finalmente llegó el día. Respiré hondo, tomé mis cosas y salí de casa. Tenía la sensación de que iba a hacer historia. Uno, en estos casos, no sabe si es premonición o simple expresión de deseo. A esa altura poco importaba, las cartas estaban echadas.

Cuando llegó el momento, me paré, y en pocos segundos traté de atrapar la atención de ese público difícil, poco comprometido y hasta indiferente. Hice lo que tenía preparado, ensayado y asegurado. Incorporé todas las enseñanzas y consejos de aquellos a quienes consulté. No podía salir mal.

Pero, por Dios, qué mal que me fue! Si alguien busca la definición de “Fracaso”, lo que pasó ese día es el ejemplo perfecto.

Mi primer impulso fue la autocrítica destructiva: busqué todos y cada uno de los errores que cometí al escribir, pulir y armar mi monólogo. Después me di cuenta que a lo mejor el error estaba en otro lado.

Repasé todo lo hecho: momento, lugar, timing… finalmente encontré la respuesta. Para Stand Up, lo mejor es un teatro o un bar. El semáforo, por más cantidad de gente que pare, mejor se los dejo a los malabaristas.