miércoles, 14 de julio de 2010

Lugares y momentos



Hay incontables lugares y momentos en los que no estuve. La mayoría ya no importan. Pero hay un lugar y un momento que no se borra y vuelve a mí, una y otra vez. 

Es, también, un momento en el que no estuve, pero en el que pude haber estado. La paradoja es que, de ser así, físicamente yo ya no estaría y cada día, mi recuerdo se iría desvaneciendo.

Hubiese quedado, quiero creer, la memoria de quién fui. Aunque eso, a esta altura y a la luz de todo lo que ocurrió, no sería relevante. 

Seguramente muchos que no me conocían, hoy harían fuerza para que mi recuerdo no desaparezca. Lo triste es que habría otros tantos, también, que harían hasta lo imposible para volver a matarme sin ningún tipo de remordimiento, convirtiéndose de manera voluntaria en cómplices activos.

Hoy, a 22 años de ese día, tengo 3 hijos a quienes debo (¡quiero!) explicarles lo ocurrido el 18 de Julio de 1994 a las 9:53 AM en Pasteur 633. Qué pasó, por qué pasó, quiénes lo hicieron y dónde están hoy? Lo triste es que puedo llegar sólo hasta el “qué” y puedo aventurar una aproximación genérica del “quiénes” pero eso es todo.

Igual, decido aventurarme en ese ejercicio de la memoria viva, que nos exige transmitir los hechos a las nuevas generaciones. Por suerte, en mi caso, me enfrento con un auditorio exigente que me devuelve, una vez tras otra, un contundente “¿por qué?”.

En un súbito ataque de inocencia pienso que sería un excelente ejercicio poner a los responsables y sus cómplices ante un público infantil que pueda retrucar, una vez tras otra, con sus demandantes “¿por qué?”. Pero al pensarlo bien me doy cuenta que si pudieron llevar adelante sus mentiras, manipulaciones y engaños y pudieron perpetuarse en cargos que no honraron, difícilmente este público los conmueva. 

Vuelve a mí la frase “qué tranquilos que duermen los inescrupulosos” y así y todo sigo prefiriendo la intranquilidad de buscar verdades a la aparente calma de ocultar mentiras. 

No nos equivoquemos: los culpables de planificar, asistir, ejecutar y encubrir, existen. Lo que no hubo -ni hay- es justicia

No olvidemos a los que justifican, ocultan y tergiversan la realidad, creyendo que el uso de eufemismos mitiga la magnitud de la barbarie. Es cómplice/culpable también aquel que en el nombre de un progresismo mediocre y por demagogia barata apoya regímenes dictatoriales y llama organización social a un grupo terrorista o luchadores por la libertad a una banda de burdos asesinos.

Pasa el tiempo y hoy  sigo reviviendo ese momento y ese lugar donde no estuve, pero vuelvo. Por eso espero, en algún momento, poder completar la lista de preguntas sin respuesta.

Algún día, quisiera tener un cierre para que el ejercicio de contarles a mis hijos lo ocurrido, pueda hacerlo sin supuestos e incluyendo la frase “se hizo justicia”.

Espero que sí. Pasaron 22 años y, aún así, quiero creer.


Foto: Placas013 by AMIA

1 comentario:

  1. Porque? es obvio, no? No reventaron el Centro Español o el Italiano, sino el centro y corazón de la comunidad judia en Argentina.
    El porqué que me importa a mi a esta altura de las cosas es Porque en la República Argentina no se administra Justicia?
    Y a los niños hay que decirles la verda. La verdad es dura, pero es verdad.
    Salud!

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