lunes, 19 de julio de 2010

Historias de ascensor



Esta vez vamos con 3 historias cortas de dudoso humor, para variar...

  • Ella o yo
-Decidite. Así, esto no va más – dijo ella con un énfasis desconocido para él.

-No, chiquita, no seas así… no me pongas en esa posición. No puedo tomar esa decisión y menos ahora!- le contestó, mientras miraba a un lado y a otro tratando de pensar rápido alguna salida de compromiso.

-Si no podés decidir, es que ya decidiste… estás grande y no te puedo bancar más con tus idas y vueltas. 

-Por qué no vemos otra opción? No querés que se sume a nuestra relación? Después de todo, te puede dar a vos  el mismo placer que me da a mi...

- Vos estás loco? Por quién me tomaste? Decidí ahora: o la dejás o te dejo yo a vos!!

-Bueno, mirá… puesto de esta manera creo que no me queda opción. Sabés que te quiero pero no puedo dejarla. No, en realidad, no quiero dejarla. Me llena, me da placer… lo lamento mi amor, seguí tu vida que yo me quedo con la chocotorta!

Y lo bien que hizo. Una mujer que te pide semejante decisión, es porque no te quiere bien. Y después de todo las mujeres van y vienen, la chocotorta se queda para siempre, generalmente como grasita abdominal…

  • Te cuento algo…
Ya estaban todos cansados de su forma de ser. Era una especie de guerrillera del chisme. Llegaba, te contaba todos los chismes que tenía y, una vez que se quedaba livianita, se rajaba sin dejarte posibilidad de retrucar. No le importaba el intercambio de información, sólo quería descargar lo que le quemaba en la lengua y listo, a otra cosa.

Entonces se les ocurrió una sutil venganza. Y la ejecutaron con una frialdad pasmosa: uno a uno fueron encontrándose con ella, le "volcaron" un chisme, fuerte, pesado de esos que no se pueden guardar y sin darle tiempo a abrir la boca, se fueron. Lo hicieron uno tras otro, seguiditos.

Al reconstruir lo que pasó, todos coincidieron que la vieron un poco más hinchada y tensa que lo normal pero nadie le prestó real atención. Después de todo la idea era entrar contar y salir. Sólo para que escarmiente.

La sorpresa se la llevó Sergio, el último previsto en la lista de vengadores. Cuando entró a verla ya no quedaba nada: se tragó tanto chisme ajeno sin posibilidad de contarlo que literalmente estalló. Un desparramo, vea.

Lástima. Visto con perspectiva, era chismosa pero no era tan mala.

  • Cambio de vida  
Un poco por la presión de los demás y otro poco por probar algo nuevo, decidió cambiar de vida.

Empezó con yoga, meditación y aroma terapia. Claro, sólo con esas actitudes no alcanza, entonces decidió dejar de molestarse por esas cosas simples que antes lo alteraban, no enojarse ya por esas simplezas que antes lo hacían putear hasta calmarse y, mucho menos, utilizar palabras con “carga negativa”. Su tono de voz pasó a ser suave y melifluo. No se le volvió a escuchar ni una sola puteada, ni un grito ni una queja. Era sorprendente.

Hasta ese día.

Esperó 2 horas en la cola del super, que no avanzaba, sin inmutarse. Pero cuando llegó su turno y la cajera, con su simpatía habitual le dijo que cerraba la caja porque terminó su horario y que debía hacer nuevamente la cola, todo pasó muy rápido. El grito hizo estallar los vidrios y dejó a la cajera con una expresión de miedo que sólo la cirugía estética pudo corregir y un ataque de pánico que no le permite, hasta hoy,  trabajar frente al público. La caja quedo estampada contra el suelo y miles de clientes, desde ese día compran en otro lado. Volver a entrar les provoca angustia. Pero él, salió con una cara de paz y tranquilidad que parecía que finalmente había encontrado el Nirvana. Por lo menos, encontró el tipo de “meditación” que se adapta a su personalidad.

Aunque es difícil de entender, cada uno libera tensiones como mejor le sale.

Saludos!!!

10 comentarios:

  1. Indudablemente este blog es un blog a favor tuyo ( o en conta mío, te suena?)
    Hace un rato quise publicar una entrada y no me la publicó. Censura.
    Decía: esta última historia produjo una especie de deja vú. Dónde la habré visto? Huber, estuviste haciendo aromaterapia, terror de las cajeras?

    ResponderEliminar
  2. Miguel, querido amigo, todo es ficción. Jamás haría aroma terapia, no quiero tener un "episodio" como el de la historia. Lo del terror de las cajeras me ofende profundamente, lo mío es justicia...

    Saludos!!

    ResponderEliminar
  3. De las 3, voy con la chocotorta. No se puede poner a un hombre en semejante posición!! Siempre, pero siempre la chocotorta va a ganar. Sepanlo, damiselas.

    ResponderEliminar
  4. Feliz día Huber, pensé que iba a escribir algo alusivo. Veo que no cayó en lo previsible.

    Felicito!

    ResponderEliminar
  5. Dario: es cierto, la chocotorta es sagrada. Es casi un símbolo patrio que representa lo más excelso de la soberanía nacional.

    ET: lo único alusivo es que espero los comentarios de los amigos. Dificil que caiga en lo previsible. Ni yo preveo mis propias acciones.De paso: llamaste a casa?

    Saludos!!

    ResponderEliminar
  6. Qué invento la chocotorta!!! Creía que yo sola moría por ella (pochita morfoni)y la elijo absolutamente primero en los cumpleaños de los sobrinos, luego sigo probando las otras. Según un artículo de Clarín los turistas vienen a comer asado y chocotorta. Saludos!!

    ResponderEliminar
  7. Amaryllis, veo que eres de las que entenderían la situación insostenible en que pusieron al protagonista de nuestra historia. No me extraña lo de los turistas, a decir verdad los entiendo!!

    Saludos!!

    ResponderEliminar
  8. El tenedor se vuelve tridente ante la última porción de chocotorta!!

    ResponderEliminar
  9. Sobre este preciso tema de la última porción, fijate que en Noviembre del 2009, hay un artículo llamado "Abolición de la vergüenza". Igual creo que no aplica a la chocotorta, que la abolió por decreto.

    Saludos!

    ResponderEliminar
  10. Buenísimo el comentario "Abolición de la vergüenza", pero como bien decís la chocotorta la abolió por decreto. Saludos!!!!!

    ResponderEliminar