martes, 29 de junio de 2010

De cierto sabio del desierto





Hace un tiempo llegó a mis manos un antiguo manuscrito. Por años lo dejé de lado sin prestar atención a su origen o su contenido hasta que, un poco por aburrimiento y otro tanto por curiosidad, decidí investigar de qué se trataba.

Supe entonces que había encontrado las enseñanzas de Al Abu Rar, un antiguo maestro beduino. A través de sus viajes, sus experiencias y su profundo conocimiento de la naturaleza humana, compiló una serie de máximas que se transmitieron por generaciones de padres a hijos, hasta que Wordo de Officia, el escriba, edito los textos de Al Abu Rar.

Es en ese manuscrito que descubrí un tesoro de la sabiduría antigua aplicable a la vida laboral moderna. Una especie de "El arte de la guerra" oficinesco. Sorteando las diferencias geográficas y culturales y como introducción a la filosofía de este insigne maestro que trasciende el tiempo y la existencia misma, vuelco en este blog sus primeras enseñanzas. Espero que les sean tan útiles como a mi:

Cap. I – De los inicios

  • Si buscas trabajo, toda exageración acerca de ti mismo es válida. Pero ten cuidado: nadie cree que los camellos vuelan.
  • Si eres el que busca al candidato, filtra  muy bien lo que escuchas y lo que lees. Hasta en la arena más pura se filtra alguna piedra.
  • Trata de averiguar a quién conoces en la organización donde deseas entrar. Recuerda: contacto mata currículum.
  • No seas demasiado servil al inicio. Difícil que el felpudo pula los bronces de las puertas y mucho menos, que lustre el techo…
  • Cuanto más grande sea la organización en la que trabajas, menos importará tu eficiencia y más tu permanencia y capacidad de acatamiento.
  • En el trabajo, como en el desierto, ante una tormenta agáchate, baja el perfil y mantente lejos de la vista. Si es posible consigue un “camello” que te cubra y se coma el polvo.


Cap. II – De los jefes

  • Todo tipo que es “plantado” en un alto cargo para el que no sirve, claramente es para vegetar en él.
  • Cuidado con el exceso de afectuosas palmadas en la espalda: más temprano que tarde te impulsarán hacia afuera.
  • No compartas tus ideas demasiado pronto. Averigua primero si tu jefe es el autor de todos los últimos proyectos. Si es así, desconfía.
  • Ecuación básica: a menor capacidad del jefe más oportunidades para los obsecuentes. Sólo si ves que no tienes capacidades suficientes para crecer, súmate a esta gente, caso contrario no te arriesgues a perder tu propio respeto.
  • Si tu jefe se jacta de ser ecuánime y respetuoso, comienza a usar calzoncillos de lata.
Cap. III - De los compañeros

  • Si se arrastra, es venenosa y amenaza con su lengua, no pienses en serpientes: mira a quien se sienta en el escritorio de al lado…
  • Si un compañero es más inútil que lo humanamente soportable y aún así, mantiene su puesto y se interesa por tus tareas, ten cuidado: tiene un padrino importante y seguramente cumpla su función de espía mejor de lo que piensas.
  • Confiar en el obsecuente es más peligroso que sentarte en el canasto de las cobras sin la tapa puesta.



Cap. IV- De los ascensos

  • Analiza muy bien a quién le das una mano para ascender. Muchos lo usan como trampolín para treparse a tu cabeza.
  • Si te aumentan las responsabilidades y el horario y te mantienen las condiciones (léase sueldo), no es que pasaste de camellero a montar el animal, es que te han puesto a caminar detrás de él.
  • Si cacarea, aletea y se lucha por subir un peldaño, no es un ave rapaz: es una pobre gallina que se desespera por cagar desde más arriba.
  • Trata de ascender con esfuerzo, no llenándote de aire como un globo. Pero si estás en una empresa altamente burocrática, invierte los términos de este consejo.



Hay más enseñanzas del Maestro en cada capítulo y más capítulos para disfrutar. Esta es una simple introducción. Ya publicaré más enseñanzas del Maestro.

Que las arenas de la sabiduría llenen sus alforjas de éxitos!!

viernes, 25 de junio de 2010

Regreso triunfal



Creo que nunca pensó que tanta gente lo estaría esperando en el aeropuerto. Si bien sabía que gracias al Mundial su fama había crecido, al verlos no se imaginó que entre periodistas, público y algún que otro despistado/curioso que no sabía para que estaba, esa pequeña multitud lo estuviera esperando a él.

Cuántas noches soñó con alcanzar la fama y que las cámaras lo enfoquen!! Pero lo repentino de la situación lo descolocó. Tantas frases repetidas como una lección mal aprendida por si llegaba el momento y ahora, que las preguntas llegaban una detrás de otra, se perdió y no supo para dónde arrancar.

-Eh…, este… mmm – se veía, se escuchaba y, para ser sincero, se hubiera agarrado a trompadas a sí mismo por boludo.

Entonces decidió tomarse un par de segundos, tranquilizarse y empezar a contestar como una persona normal. O algo que se le parezca.

-Cómo te sentiste por tener que volver tan rápido? – fue la primer pregunta que pudo entender.

-Bueno, en realidad, me hubiera gustado llegar a la final pero a veces, aunque uno le ponga toda la garra, no se da.

-Qué crees que te faltó?

-Me faltó manejar mejor los tiempos, sacarme de encima la marca…. Qué se yo, a lo mejor un poco de gambeta y tener más cintura… no quiero echar culpas pero también faltó que me cubran mejor, uno no está solo en esto.

Las preguntas seguían llegando a borbotones y decidió ir contestando las que escuchaba con mayor claridad.

-Sentís que te fallaste a vos mismo?

-No se si me fallé, pero sé que no conseguí lo que quería. Fui  a Sudáfrica esperando volver después de la final y me volví en octavos. Una cagada. Una desilusión.

-Te parece que tenías que estar allá? No crees que el Mundial “te quedaba grande”?

-Ya escuché las críticas y a muchos les contesté. Si alguien tiene dudas o quejas, que se las planteen a los que me llevaron y creyeron en mi y en lo que podía hacer. Yo le puse el cuerpo y el alma, demostré quién soy y lo que puedo hacer. Les parece poco? 

-Qué opinan tus compañeros?

-No mucho. Lo de siempre: el apoyo, hacerme sentir que no estoy sólo en la cancha, que somos un grupo humano capaz de esto y mucho más… simplemente esta vez no se dio. Igual, el amor por la camiseta sigue intacto.

-Alguna conclusión?

-Como dije antes, que no estoy sólo, que me cortaron las piernas pero la pasión por la redonda no me la sacan asi nomás. A los que me detuvieron, me encanaron y deportaron les quiero decir que la barra es algo que se lleva en el corazón y aunque sólo llegué a octavos y no pude quedarme hasta la final, desde acá voy a seguir alentando. Ah!  y que pienso volver, no a Sudáfrica pero sí al próximo Mundial en Brasil y ahí si vamos a volver con la copa: o la ganamos o la afanamos!!!

-Muchas gracias

-No, graciavo!

Es dura la vida del barrabrava, sobre todo del deportado… menos mal que tiene quien le haga el aguante, que si no… triste sería la llegada.

Aclaración: la idea llegó de un micropost en Facebook que decía “No seamos ortivas y vayamos a Ezeiza a recibir a los barras deportados que por lo menos llegaron a octavos”. Me pareció genial y me inspiró, no publico el nombre hasta no tener su OK.


miércoles, 23 de junio de 2010

Simples promesas




El mundial generó en muchos argentinos una fiebre de promesas “si Argentina gana”.

Esta fiebre, tengamos un poquito de memoria, la comenzó ni más ni menos que el DT de la misma selección, Diego Maradona: prometió que, de ganar la copa, se pone en pelotas en el obelisco. A partir de esta declaración, cientos de seguidores decidieron sumarse a la apuesta con promesas entre ridículas y descabelladas.

Una de ellas, Luciana Salazar, optó por sumarse al desnudo público del Diego. Creo que alguien se olvidó de explicarle que la idea es hacer algo inusual, no lo de todos los días…

Por citar algunas de las promesas que se hicieron públicas, hay quien prometió casarse con Bilardo, quien dijo “me hago puto y que me den cuerda en el obelisco (sic)”, quien prometió ir de rodillas a Lujan (ay!) y varios etcéteras más. Tantos son los que se sumarían al desnudo público que el desparramo de carne podría ser de proporciones bíblicas. 

Mi opinión es que si Argentina vuelve con la copa, va a ser muy divertido escuchar las excusas que van a inventar para explicar por qué no cumplieron las promesas hechas con tanta pasión y tan poca visión.

Yo, personalmente prefiero no hacer este tipo de promesas. Sería muy triste, si me sumo al desnudo del Diego, por ejemplo, encontrarme con los fotógrafos. Pero no los de  Gente o Paparazzi: en mi caso vendrían los de “Chacra y campo moderno”. Aunque, pensando mejor, en una de esas mi momento de gloria no está ni en el stand up ni en el blog sino en la Rural. Todo sea por los 15 minutos de fama!

Volviendo un poco a las promesas, convengamos que su razón de ser es pedir algo que uno considera difícil que ocurra. Una especie de pedido de servicios a [inserte el nombre de la Divinidad que corresponda] con promesa de pago diferido como contraprestación. Y no nos olvidemos que a menor probabilidad de ocurrencia, sube el “precio”: más extrema la promesa a cumplir. 

Vale decir que, o bien para el DT lo de ponerse en pelotas en el obelisco es algo usual, o le tiene muy poca confianza a su propia selección...

Fea la actitud!! No les parece?

viernes, 18 de junio de 2010

Cavilaciones mundiales (con las jabulanis por el piso)



Hay varias cosas que me genera el Mundial:  sorpresa, curiosidad y mucho pero mucho… aburrimiento.

Yo se que no es políticamente correcto escribir este tipo de cosas, sobre todo siendo argentino,  pero todavía no terminó la primer ronda y ya el nivel de aburrimiento es alto.
Nunca me generó demasiada pasión. Por lo menos en mundiales anteriores algún que otro partido resultaba interesante. Este no.

Me resulta un mundial tan aburrido que:
  • Le empecé a encontrar ritmo y melodía a las vuvuzelas
  • Ví una película iraní y me dio vértigo el ritmo desenfrenado
  • Para aumentar el nivel de adrenalina me puse a meditar
  • Para mantener el ritmo de la joda, me puse un CD de bagualas
  • Para divertirme un poco, la llamé yo a mi vieja y le pedí que me cuente algo
  • Cuando termine voy  comprar el abono de “Golf TV” para no perder la emoción del deporte
  • Hay una persona del trabajo que todos los días me cuenta sus desventuras en el colectivo. Desde que empezó el mundial, la escucho…

De todos modos debo ser sincero y reconocer que no todo lo relacionado con el mundial es tan malo y/o aburrido. Hay varias ventajas:
  • Maradona habla exclusivamente de fútbol
  • La tele habla un poco menos de Tinelli y sus telenovelas asociadas
  • Uno aprende muchísimas excusas de los jugadores: la pelota pica/no pica, dobla/no dobla, resbala/no resbala, el pasto raspa... en otras palabras: como echarle la culpa a un objeto inanimado por no hacer tu trabajo. Interesante.
  • Maradona habla exclusivamente de fútbol
  • Los que vivimos cerca de una cancha, no tenemos partidos que nos inunden la calle de autos/gente/kilombo y zafamos de pagar estacionamiento a los trapitos… en la puerta de casa!
  • Al ser tan poco futbolero, el mundial me permite mostrarle a mi mujer alguna ventaja comparativa de estar casada conmigo
  • Maradona habla exclusivamente de fútbol
  • En horarios de partido, es un placer manejar por Buenos Aires
  • Cualquier cosa que uno escriba, si le pone la etiqueta “Mundial” alguien, aunque sea de rebote, lo lee...
  • Maradona habla exclusivamente de fútbol


Para ser sincero, empecé a escribir esta entrada antes del partido Argentina-Corea. Hoy el panorama cambió un poco y está un poco más entretenido pero sigo sin entrar en la locura mundialista y ante la opción de publicarlo o hacerlo un rollito y guardarlo en incómodas privacidades, decidí compartirlo.

Ah! Me olvidaba… vieron que bueno que Maradona habla exclusivamente de fútbol?

Saludos!!

lunes, 14 de junio de 2010

Y si alguien se da cuenta?






Volviendo a los análisis generales de la vida en (o pese a) la oficina, analicemos qué sucede cuando el Dr. I (*), se perpetúa en su cargo.

A medida que el tiempo pasa, se van perdiendo las esperanzas y simultáneamente, el obsecuente de turno y quienes se hayan acoplado a su “alegre cofradía” se afianzan en sus cargos. La mencionada cofradía incluye a aquellos que, al ver la permanencia del Dr. I, se suben al carro vencedor y acceden a posiciones que pueden definirse como cercanas al poder. 

En estos casos, la cercanía parece actuar directamente sobre el comportamiento de estos inefables y eternos segundones. Confunden el poder del otro con el propio y asumen actitudes que no redundan en aumento de popularidad, precisamente. 

Cuáles? He aquí una lista preliminar:
  • Puertas abiertas: esta política, originalmente de apertura al diálogo y al disenso creativo, se convierte en “Si no estás de acuerdo conmigo, tenés la puerta abierta para irte”.
  • La Lista Negra: Quienes hasta ayer se encontraban dentro de su grupo de afines,  pasan a engrosar la mencionada lista. Frases como “son todos unos pelotudos” o  “nadie sabe trabajar” se convierten en parte de su léxico diario. Quien nunca caerá en “la lista” es el querido Obsecuente, que podrá llevar palabras auspiciosas a oídos del Dr. I.
  • El poder es mío, mío y sólo mío: esto implica que, lo que no puedo demostrar por capacidad lo demuestro por molestia. Todo lo que pueda trabar será trabado, cajoneado y demorado. Confunden trabar el trabajo y sentarse sobre la información, con poder.


Pero vayamos a un caso hipotético: y si alguien se da cuenta que el inefable Dr. I es, realmente, un inútil?

Probabilidad de ocurrencia en una organización que le posibilitó su acceso y permanencia? Baja, muy baja. Pero a veces, sólo a veces y muy de cuando en cuando, hay un tiro para el lado de la justicia. Alguien nota que el Dr. I no hace más que honrar su nombre y su ineptitud empieza a atravesar fronteras. Comienza entonces un reacomodamiento de las alineaciones internas. Es similar, aunque en menor escala, a lo que sucede cuando cae algún gobierno autoritario y antidemocrático: muchos de sus aduladores apuntan sus dardos hacia aquel a quien, hasta hace muy poco, le servían voluntariamente de idiotas útiles.

Y entonces? Quién cae con el Dr. I? Ah! Gran pregunta  respuesta ambigua. La casuística nos indica que cada institución tiene su propia dinámica y muchas veces la alegre cofradía devenida en Tribunal Acusador, salva las ropas y el honor denostando a su antiguo líder indiscutido. Pero a veces no sucede y es en estos esporádicos pero agradables casos donde el Dr. I, voluntariamente o no, arrastra a su ejército de bufones.

Es en esos pocos momentos donde uno, sinceramente, piensa que a veces existe la justicia poética y que, teniendo un poco de paciencia, podrá ser testigo de uno de estos raros casos.
No hace falta aclarar que todo esto es producto de mi fructífera imaginación, verdad?

Saludos!!!


(*) Ver los antecedentes del Dr. I en : Guía práctica para ser un obsecuente exitoso


Actualización: Más de la serie laboral!