viernes, 16 de abril de 2010

La trampa dialéctica



Tengo un problema. 

Es un problema que tiene que ver con una conducta generalizada. 
Me refiero precisamente a esa opción de “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”. En principio no está mal. Es una postura cómoda que te evita andar averiguando quien es tal o cual persona para ver si da como para iniciar una amistad. Si ya se lleva mal con mi enemigo, es razón suficiente para que le mande solicitud en Facebook. Hasta hay gente que me caía bastante mal pero por arte y gracia de este principio ahora debo ser su amigo. Lástima, lo tendría que haber odiado antes. Son las desventajas de ser de odio lento.

Pero como soy muy previsor, quisiera adelantarme a un par de situaciones que pueden ser incómodas o de difícil resolución. A saber:

Qué pasa si el enemigo de mi enemigo es amigo de otro enemigo? Aplicaría el principio de el amigo de mi enemigo es mi enemigo? Y si es asi, qué principio tiene más peso? Y si el enemigo de mi enemigo es enemigo de otro amigo? Cómo se aplica, en estos casos, la simplificación de términos? Y si lo tomo como amigo por ser enemigo de mi enemigo y después me peleo, deberé hacerme amigo de quien era mi enemigo? Qué relación vale más? El enemigo de antes o el de ahora? La antigüedad en amistad/enemistad modifica los términos de la ecuación? Y qué pasa si es enemigo de un enemigo y amigo de otro? Cómo se ponderan este tipo de relaciones?

Con todo esto no sé si tengo que odiar o querer a quien se me ocurra o tengo que esperar a ver que me relación mantienen con mis amigos. O mis enemigos. Es más, si ustedes me piensan dar consejos, no deberían pasarme primero una lista de quienes son sus amigos para saber si los tengo que escuchar, ignorar o hacer exactamente lo contrario de lo que me digan?
A ver si termino haciéndome amigo de alguien que es enemigo de mi amigo pero que es enemigo de mi enemigo y mi amigo se pelea por que soy amigo de su enemigo sin pensar que mi actual amigo era enemigo de mi enemigo antes de que yo sea amigo de mi futuro ex amigo por ser amigo de su enemigo, relación de la que no tengo datos fehacientes de fecha de inicio, con lo cual la ponderación “antigüedad” no aplica…

Ya estoy tan perdido que cada vez hago menos amigos. Tampoco hago enemigos, pero parece que estas relaciones generadas por Ley Transitiva, trascienden las voluntades propias…

Sería bueno volver a la usanza tradicional: cada uno por quién es y sin mandatos externos. 

Ahí sí que los kilombos se armarían por las interacción y no por andar aplicando erróneamente las leyes algebraicas  a las de por sí complejas relaciones personales.

Saludos!

10 comentarios:

  1. Es así Huber, en este tipo de tema la matemática no se aplica, pos suerte

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  2. Yo no tengo amigos porque eran enemigos de mis amigos y se enojaron por tener esas amistades y otros no son mis amigos poralguna otra ley transitiva o conmutativa.
    Igual el blog la gasta. Felicitaciones!

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  3. El problema se agrava si metemos el proverbio chino "Siéntate a la orilla del río a ver pasar el cadáver de tu enemigo". Yo, que soy rencoroso, me siento a verlo pasar, pero con un cuchillo en la mano para darle varias puntadas a su paso. Igual, este no es el tema, sino el de reconocer si es o no un enemigo. En caso de que sea un enemigo de mi amigo es fácil porque seguro que mi amigo estará en la orilla de enfrente esperándolo pasar. Entonces, nos guiñaremos un ojo, le pegaremos un par de esupitajos y que siga río abajo, pero si es un enemigo de mi amigo que se amistó con él porque en algún momento ese enemigo tuvo un amigo de él, que no era yo, y por lo tanto, se hicieron amigos, es un lío. Porque ese tipo ya sería un amigo, o por lo menos no sería un enemigo, y yo me pasé toda la tarde esperando que pase. ¿Qué hago, entonces? Porque además, si la correntada es ligera, ya se fue, y yo apenas le pude ver la cara. Así que llamo a mi amigo con el celular, de ahí nomás, del río, y vamos los dos a reconocerlo a la morgue, a ver si es o no un enemigo. Lo que sería un disparate, porque siempre los forenses de las películas dicen: "¿alguno de ustedes es pariente o amigo?" "No", se le diría esta vez "somos acérrimos enemigos". Así se solucionaría el problema, salvo que el muerto sea Yabrán, y si un enemigo lo va a reconocer tal vez testifique que es un enemigo, pero quizás no pueda decir a ciencia cierta que es Yabrán. Pero esa es otra historia.

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  4. Alejandra: coincido totalmente que por suerte no aplica!!

    Adrian: gracias! ojo porque a veces los amigos de los amigos que tienen enemigos comunes hacen dificil aplicar las leyes matemáticas. Por esta razón a veces hay que aplicar la física: todo es relativo.

    Carlos: en ese caso, lo mejor es no sentarse a orillas del río. A ver si con tanto kilombo, uno mira, mira y se ve a si mismo. En que categoría entra? Amigo o enemigo? Una joda, vea...

    Saludos y gracias a todos!!

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  5. Es cierto, muchas veces yo soy mi peor enemigo

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  6. Ahi me metiste en un problema Carlos: si vos sos tu peor enemigo y yo soy tu amigo, termino siendo amigo o enemigo? Dependerá del horario en que nos encontremos? Tendremos una relación amor-odio que nos dejará al borde de la neurosis? No somos ya unos neuróticos irrecuperables?
    Cuantas preguntas, carlos, cuantas preguntas!

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  7. Lo que me salva de caer en esa trampa es que me da fiaca salir a odiar.
    ;)
    Saludos.

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    1. Mi estimado, Ud. ha mencionado la palabra mágica: FIACA. Ese, y no otro, es el motor que mueve al mundo.
      Abrazo!

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  8. El enemigo de mi enemigo no es ni mi amigo, ni mi enemigo. Es, simplemente.

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  9. a mi enemigo lo asesino constantemente,...

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