jueves, 4 de marzo de 2010

Teoría del convencimiento.



Alto y con firmeza (o podría decir "fuerte y claro" pero sería demasiado autobombo). Esa es la clave. No hace falta saber de qué estás hablando. Ni siquiera tocar de oído.
Lo importante, en este mundo donde la percepción es la realidad, es que tu interlocutor crea que sabés del tema. Puede tener dudas acerca de tu opinión pero debe salir de la charla convencido de que, seguramente, el que estaba equivocado era él.
Al participar en una conversación donde el tema nos es ajeno, nuestra opinión puede resultar como mucho, insignificante. Y esto, para quienes tenemos una notable inflamación en la glándula que regula el protagonismo, es inaceptable. Es en estos casos que debemos echar mano a este recurso invaluable: la Teoría del Convencimiento. Cabe destacar que algunos de los puntos principales para que el efecto se produzca son:

  • Elevar suavemente el volumen de la voz.
  • Bajar el tono.
  • Hablar con firmeza.
  • Utilizar frases cortas.
  • Utilizar pausas y arquear las cejas.
  • Mencionar estudios, cuanto más técnicos mejor, que apoyen el punto a demostrar.
  • Ante negativas  o dudas, una oportuna cara de hastío o mirada cómplice con algún tercero, serán de invalorable ayuda.
Veamos algunos casos:
Caso 1
Año mundialista (o de Copa América o cualquier otro torneo futbolero insufrible). Quienes no manejamos temas futbolísticos nos vemos expuestos a un sinnúmero de charlas donde no sólo no sabemos qué nos preguntan sino que corremos serior riesgos de desbarrancar (N. del A.: en mi casa se maneja menos fútbol que en el Canal Gourmet). A no desesperar. Recuperemos el protagonismo y la centralidad que el simple desconocimiento del tema nos pretende arrebatar.
Alguien:- Cómo clasificó Argelia?
Yo (sin la menor idea acerca de Argelia, cómo juega, si realmente clasificó y varios etcéteras más):- Eliminó a Costa de Marfil en un partido complicado que terminó 7 a 6.
A:- Estas seg…
Y (interrumpiendo y elevando el tono):- Costa de Marfil 7 a 6!!
A:- Yo creía que…
Y:- A ver si nos entendemos: 7 a 6. No me crees? Apostamos. Lo que quieras. Pero que sea fuerte. Yo para apostar boludeces, no pierdo el tiempo.
A:- No, no (dubitativo), si vos decís debe ser asi…
Listo.

Caso 2
Muchas veces en nuestra vida de oficina nos topamos con personas que lo más parecido a una PC que saben manejar es la Olivetti Lettera modelo ´72. Estas adorables personas, ante un revés informático, suelen adjudicar la responsabilidad al “sistema” que, pobrecito, alterna entre la torpeza (se cayó), el autoritarismo (no me permite…) y las tendencias suicidas (se colgó). Como sus consultas, casi siempre en forma de reclamo, suelen llegar cuando uno menos las necesita el diálogo podría desarrollarse de la siguiente manera:

Cacatúa (*): El sistema no me permite mandar mails!!!!!!!
Yo: Es un problema de interconectividad. Para poder restablecerla tenés que reiniciar la máquina, cambiar las claves y reinstalarle la placa de conexión. Si no funciona, avísame.
C: Pero no lo podés ver?
Y: Noooooo!!!!!!!! Cuando se trata de la interconectividad es importante que cada uno resuelva el problema. Si no, se puede crear un conflicto de archivos por que el server no reconoce la IP y después… preparate!
C: pero la otra vez….
Y: Olvidate de la otra vez! Esto es completamente diferente. Hacé lo que te digo y vas aver que funciona. Ojo que, si cuando terminaste sigue sin funcionar es porque te equivocaste en algún paso…
Voila!

Ustedes pueden creer que exagero pero, la experiencia me indica que esto se cumple en un 97% de los casos. De hecho se han realizado varios estudios al respecto que demuestran que en el 80% de las situaciones, el interlocutor eleva el concepto personal del “convencedor” en escalas que varían entre un 18 y un 23 %
Créanme. Es asi. Estoy dispuesto a apostar, si a ustedes les gusta perder plata…

(*) Cacatúa: dícese de la persona que se considera a si misma como un elemento exótico y llamativo y, en definitiva, no es mas que un loro barranquero vestido de gala.

2 comentarios:

  1. jajajajja!!!! ahora cuando discuta un tema con vos voy a saber que me estás macaneando Huber!
    Dami

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  2. Dami: sólo el 33% de las veces, según un estudio realizado oportunamente.

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