miércoles, 10 de marzo de 2010

Sin ella



Cómo me dolió la despedida! Fue justo en el momento de subir al avión. Nos separaron. Para ser más exactos, casi la arrancaron de mi mano. Sin darme tiempo para decirles lo que pensaba o de quedarme, como último recuerdo, con algo de ella.

La idea era otra. Yo planifiqué todo para que estemos juntos, no quería separarme. Necesitaba de su cercanía. No esa  desesperación melosa de estar pegados todo el tiempo, pero por lo menos saber que estaba conmigo, que contaba con ella. Es, lo reconozco, un síntoma de inseguridad, pero necesitaba saber que si cada tanto miraba, la iba a ver cerca, que nadie se la llevaría.

Pero no pudo ser. Se la llevaron. Con pocas explicaciones, sin la menor muestra de comprensión, la arrancaron de mi mano. No hubo nada, absolutamente nada, que yo pueda hacer.

Y en mi mano quedó un papel, un simple papel, como única esperanza de volver a verla, de reencontrarme con ella y saber que estaba entera. Podía confiar en ellos? Quién sabe… todo era posible. Y si ella no volvía a aparecer? Si quedábamos separados por un mundo de distancia, qué? A quién le iba a reclamar? O peor aún, quién escucharía mis reclamos?

Sólo me quedaba una opción: resignación. Resignación y esperanza.

Habrase visto! Insolentes! Llevarse mi valija de mano porque era muy grande y pesada!!

Tendré que retirarla en la cinta, al llegar.

(N.del A.: inspirado en un brillante monólogo del comediante español Luis Piedrahita. Si no lo conocés, solucionalo YA!)

4 comentarios:

  1. Ya me imagino el tango..."Por una valija de un noble gordito..."

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  2. Basta con lo de "gordito"!! Estoy rebosante de salud...

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  3. PD: soy Dami...y estoy camino a rebozar de salud

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  4. Lo dijo Confucio: "lo importante es el camino, no la meta", mientras se lastraba una calabresa doble muzzarella.
    Abrazo!

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