lunes, 22 de marzo de 2010

Cayendo bajo



No me siento orgulloso, pero fue en otro tiempo. Era más joven y me dejaba llevar por el impulso. Ustedes saben cómo es. A veces el precio determina y te llevás lo que puedas comprar.

Yo sabía que no era lo mismo. Es más: sabía que ni siquiera debería consumirlo. Un simple tema de salud. Y no es que “el de buena calidad” sea precisamente la panacea de la salud eterna. Pero todos sabemos que ante un momento de necesidad, agarrás lo que venga. Es como si todo lo que te dijeron o te contaron o viste con tus propios ojos no importara. De golpe necesitás y, si no hay lo que deberías consumir, aunque suene raro decirlo así, cualquier cosa te viene bien. Lo importante es apagar esa necesidad que te quema por dentro.

Ahora, viéndolo con un poco de perspectiva, casi suena gracioso: fue recién después de agarrar el “lo que venga” que sentí realmente el fuego por dentro. Como si realmente me estuviera quemando.

No traten de ponerse en paternales y moralistas: ya sé que no es un tema de necesidad real, que es una adicción y que no debería haber agarrado ni una cosa ni la otra, pero no lo pude frenar. Siempre me pasa lo mismo: visto a posteriori, nada tiene lógica ni explicación. Es claramente fruto de la necesidad y el impulso.

No quiero ponerme ni en ejemplo ni en víctima. Pero tengan presente esta historia para no caer de la misma manera. Sé que debería decirles: no agarren nada, tengan fuerza y dejen pasar la tentación, pero sería muy hipócrita de mi parte. Asi que voy a tratar de ser lo más ecuánime posible: si van a morfarse un alfajor, que sea de los buenos. Yo me embuché un Fulbito y un Guaymallén de fruta y la acidez me duró un trimestre. Me hicieron acordar a Titanes en el Ring: “Chicos, no prueben esto en casa!”

(Para aquellos que gustan de los alfajores, les recomiendo El Blog de los alfajores, un sibarita de estas golosinas que hace un análisis a fondo de cada marca y tipo de alfajor).

4 comentarios:

  1. Y sí...vos vas a terminar en gordos anónimos...pero lo peor es que yo también!
    Pero tengo un drama...mi adicción es con los budines de frutas! El problema es que solo se hacen durante 3 meses al año, ahora tengo que esperar hasta Diciembre para que vuelvan a producir esas maravillas.
    Claro, ahora los hay de mala calidad, pero no son lo mismo, encontrar frutas en ellos es como la búsqueda del tesoro, y el intestino se pinta de colorante cual marido que recibe a su suegra.
    Puff no sabés como te entiendo Huber.
    Abrazo de gordo.
    Dami

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  2. No te lo acepto!! Gordo puede ser (rellenito, sanito o con músculos en reposo es mejor) pero anónimo jamás!!
    En definitiva estos alfajores, tal como dice el Maestro Balmaceda en relación al atún desmenuzado, son el Paco de las golosinas: son baratos, pero si los comés todos los días por varios meses... te morís!
    Abrazo!

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  3. joder....eso porque ustedes estan cerca que se quejan de los fulbito o los guayamallen....aca, en la quinta loma del cul del mund, en jerusalem, lo mas parecido a un al fajor son esas galletitas de maicena que parecen guefiltefish prensado a piston y a las que en dias de desesperacion rayana en lo insano, les unto una babosada llamada "dulce de leche a la argentina" que hacen los rusos del almacen de abajo y que por obra y gracia de la virgen de guadalupe no parece cien por ciento el aceite motoroil que le pongo al wolswagen.....
    he dicho! quejones!!!! por mi pongan en una caja de zapatos biznike, bananitas dolca, sugus confitados, algun aero y los jorgito - y los perdono y hasta los canonizo!!!
    pepe

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  4. Estimado Peponio,

    haremos lo imposible por ser canonizados. Pero de todos modos y con una mano en el corazón... Guaymallen de fruta no será mucho??

    Saludos!

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