miércoles, 4 de noviembre de 2009

Gracias…parciales!


Decí gracias que…; Menos mal, gracias a Dios!; Hay que decir gracias… y otras tantas frases que, lejos de referirse a una situación agradable o reconfortante por la que sentirse agradecido, se utilizan por lo general en una situación como la siguiente: este lunes por la mañana un “buen señor” entendió que lo mejor que podía hacer era asaltar a mi mujer frente a mis hijos (son 2 y muy chicos). 


Claro, es que ella se movía por lugares muy complicados, zonas difíciles y violentas: estaba en Villa Devoto. No contento con apuntarla con un arma, la amenazó con matar a los chicos si no le daba la plata y el celular. Sólo amenazó. Se contentó con llevarse lo que tan cordialmente había “solicitado”. En este punto habría que decir gracias.


Por suerte los chicos, aunque vieron y escucharon todo lo que ocurrió, se mantuvieron calmos, callados y sin hacer lío, tal como les enseñamos. Si, no leyeron mal. Hoy, parte de las cosas que uno le tiene que enseñar a un hijo es cómo comportarse en una situación de asalto. Por esto también habrá que decir “gracias”?


A la vista de cómo está la situación general de seguridad, la sacamos muy barata. Hasta cuándo? Yo ya pasé tantos asaltos que perdí la cuenta, en varios pensé que era el último y no porque vayan a dejar de robar. Pero que le pase a mi familia y pensando en lo que pudo pasar, es otra cosa mucho más difícil. Sigamos agradeciendo…



Hablando del tema mi mujer, pensando en las responsabilidades, recordó la canción de Lito Nebbia: “Quien quiera oír, que oiga”. Yo creo que esto excede el tema de la pura voluntad. A esta altura, esperamos que dejen de preocuparse por sostener una burda demagogia patotera o por ejercer una oposición crónica e ineficiente de simple denuncia y dedo acusador en alto. Que dejen de mantener estúpidas peleas partidistas o personalistas. Deberíamos reformular la canción como “Quien deba hacer, que haga”. Y, como esto no ocurre, siguen los agradecimientos.


Créanme que estoy tratando de mantenerme equilibrado en las palabras que elijo. Pero se hace difícil. Y eso que tengo a mi familia bien y conmigo, cosa que no siempre sucede. No soy partidario de la justicia por mano propia ni de salir armado a la calle. Pero cada vez son menos los que piensan como yo. Continúan las gracias.


Una tras otra y cada vez por situaciones peores, siguen las gracias. Las muchas que damos y las pocas que nos causa lo que vivimos. Pero lo peor es que las situaciones son cada vez más violentas y con menos respuestas efectivas de parte de quienes deberían arbitrar los medios para garantizar nuestra seguridad. Es que, los que siguen y se enquistan no son las gracias: son los GARCAS.

5 comentarios:

  1. Muy bien lo escrito.
    Sería bueno poder comprobar que alguien se está molestando en hacer algo para mejorar el tema de nuestra seguridad.
    Lamentablemente, a excepción de algunos ciudadanos que se organizan por sí solos para hacer algo, los oídos de los gobernantes son cada vez mas sordos y la inseguridad es una sensación.....una sensación de que esto se convierte en Colombia en cuestión de años.
    Salvese quien pueda....
    Mientras tanto, un abrazo grande de uno que cree estar del lado de "los buenos".
    Fernando

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  2. si todos portaran armas, por ahi seria medio el far west, pero habria menos robos, porque los chorros sabrian que el asunto es mano a mano - y el que a hierro mata, a hierro muere.
    el infrahumano que amenazo a tu mujer con matar un chico si no le daba el celular, merece - minimo - la pena de castracion y luego auto-devoracion de sus propias partes pudendas....
    amen!
    peponio

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  3. En cuanto a devorar, yo los haria devorar sus propias defecciones. Despues de todo como vos decis en otro post, "somos lo que comemos" y en este caso se cumple...
    Saludos y fuerza!!

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  4. Beto en Jerusalén, Israel.18 de noviembre de 2009, 11:18

    Me solidarizo con vos y tu familia y aunque aquí se vive otro tipo de violencia, éstos crápulas son la misma mierda, sin importar de que lado del mundo se encuentren, unos matan por deporte y otros representando intereses políticos ajenos.

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  5. Gracias, Beto. Como vos decis, es otro tipo de violencia. Lo que los iguala es que, lejos de conseguir lo que quieren, esa misma violencia los aleja de su objetivo.
    Un abrazo!

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