martes, 20 de octubre de 2009

Sera déficit atencional?


No se si a uds. les pasó pero últimamente creo que estoy sufriendo un severo caso de déficit atencional.

Es eso o que todo me importa un carajo.

Me pasa cada vez más seguido: alguien me habla y yo no sé qué está diciendo. No es que no escuche. De hecho lo veo parado adelante mío, claramente sus labios se mueven pero yo escucho un bla, bla, bla eterno y muy poco coherente que de tanto en tanto se ve interrumpido por un peligrosísimo “Y a vos que te parece?”. Y… a mi me parece que no me importa, fuera de eso, estoy prácticamente en blanco. Corrección: completamente en blanco.

Como se sale de una situación asi? Una de las opciones más versátiles es el viejo y conocido “mmmhh” que permite infinitas variaciones dependiendo la entonación que se utilice: cara seria, sorprendida, ceño fruncido y mano acariciando el mentón (variedad conocida como terapia psicoanalítica), etc.

Otra opción, es un claro “No se, dejame pensarlo”, que nos da un tiempo para tratar de contextuar una respuesta al tiempo que a nuestro interlocutor le hace creer que vamos a dedicar tiempo a pensar en su problema (era un problema o algo bueno lo que le pasó? No se, dejame pensarlo).

El secreto de la lista de respuestas es que sean múltiples, poco comprometidas y que no den ningún tipo de aclaración a quien nos escucha/consulta. Con un poco de astucia y creatividad se pueden tener a mano una serie de respuestas automatizadas que se adecúen a distintas situaciones.

Quiero aclarar que no me jacto de esta situación. A decir verdad, al principio me daba bastante culpa. Convengamos que, dada mi condición de “nacido y criado” bajo la atenta mirada de una idishe mame, la culpa es una característica natural en mi.

Pero después me di cuenta que no es tan grave. Hasta podría decir que estoy desarrollando una gran aptitud para trabajar en un call center o en el área de atención al cliente de cualquier empresa. Lo tomo casi como una capacitación profesional.

Sólo me falta terminar mis charlas con un fuerte y sonoro “Que tengas un buen día y gracias por charlar conmigo”, mientras acelero el paso para que no me agarren a patadas como desearía hacer yo cada vez que me comunico con estos deliciosos personajes telefónicos.

La diferencia es que a mí me tienen en vivo y en directo. Mas me vale mejorar el tema de la velocidad…

4 comentarios:

  1. Uy!!! Me siento MUY identificado!

    Siempre que me pasa eso me acuerdo de un capítulo de los Simpsons donde Homero está en una reunión con el director de la escuela de Bart para que le digan algo super importante y él sólo puede pensar "Rosquillas... rosquillas"...

    ResponderEliminar
  2. Espero no haber sido uno de los que estaba frente a vos hablando, pensando que me estabas escuchando con toda atención.... pero ahora, haciendo memoria, recuerdo que era muy típico en vos el "mmmmmmhh" y el posterior "dejámelo pensar..."
    Porqué no escribiste estas lineas hace unos años?? cuanto tiempo me hubiese ahorrado!!!
    Y yo que me rompía la cabeza buscando la forma de contarte las cosas de una manera atractiva para no aburrirte...
    Como escribís que este fenómeno se hizo mas frecuente con el tiempo, espero que en la época en la que laburamos juntos te pasaba solo cada tanto, así que me consuelo pensando que por lo menos alguna vez me prestaste atención...
    Te mando un brazo!
    Lalo

    ResponderEliminar
  3. Claramente el tema de la comida suele ser un buen refugio a la hora de automatizar las escuchas.
    Yo, de todos modos, voy mas para lo salado.
    Abrazo!

    ResponderEliminar
  4. Tranquilo Lalo, en las charlas con vos siempre fui como un banco:te preste atencion con el mayor interes...
    Un abrazo,

    ResponderEliminar