viernes, 9 de octubre de 2009

La nada misma.


Hoy me siento socialmente responsable. En concordancia, quiero llevarles un consejo orientado a mis congéneres (hombres) para mantener la paz en el hogar. Sé positivamente que con esto no redescubrí la pólvora, pero es importante poner en palabras y sistematizar esta situación para poder incorporarla a nuestra vida cotidiana. Aquí vamos.

Hay una pregunta quede ninguna manera y ni siquiera en un momento de distracción uno puede hacer a su pareja/novia/esposa/amante: Qué te pasa?

Esta pregunta, aunque inocente en apariencia, directa y puntual tiene siempre una única respuesta: Nada. El problema radica en las variaciones de esta "Nada".

A saber:

  • Variación 1: NADA, NO ME PASA NADA!!!!! (utilícese para la lectura un tono de voz elevado, gutural. Casi como si la garganta estuviera saliendo del cuerpo y el interlocutor se despeinara con el impulso). Esto se podría traducir, en un lenguaje coloquial e inteligible en: Cagaste!
  • Variación 2: Nada (léase con suavidad y con una media sonrisa en el rostro). Generalmente esta variación va acompañada de la frase "Después lo hablamos". La consecuente traducción: Cagaste y tenés un rato para pensar por qué.
  • Variación 3: Dada, do be basa dada!! (esta opción debe leerse con actitud llorosa y de profundo dolor interior, generalmente con un paquete semi vacío de pañuelitos de papel en la mano). Traducción: Cagaste, tenés un rato para pensar por qué y te va asalir caro.
Uno, en su masculina inocencia cree que al pasar el día sin que el tema vuelva a salir a la luz, ha pasado a la historia. Nada más alejado de la realidad. De la femenina realidad, que maneja líneas espacio-temporales diferentes. No mejores ni peores, simplemente diferentes.

A qué me refiero? Simple: siendo aproximadamente la 1.30 AM y cuando ya nuestra humanidad se encuentra más cerca de tormentoso ronquido que de cualquier otro tipo de acción, cometemos el error de mirar hacia el costado. Y allí está ella. La vemos: el gesto adusto, los brazos cruzados, los dedos tamborileando... y la idea de dormir que rápidamente se aleja.

"No te parece que tenemos que hablar?" La respuesta que nos surge naturalmente es "No", pero eso empeoraría la situación, asi que optamos por acceder a la "amena charla" que nos espera. Ahora, yo me pregunto, por qué había que esperar hasta esta hora? No era mas fácil arrancar tipo 22.00, a eso de las 23.00 ya nos estabamos revoleando los platos, 23.30 entendemos que ella tiene razón (aceptamos/acordamos/nos rendimos) tipo 0.00 un polvito de reconciliación y a esta hora estaríamos, como habíamos planificado, haciendo cucharita con Morfeo... Pero no!

Lo más grave es que la mezcla entre estas discusiones y nuestro sueño da como resultado que acordemos, aceptemos y accedamos a cosas que, mañana, no nos vamos a acordar!!!

Y al día siguiente, cuando por la mañana ella nos mira con sonrisa triunfal inquiriendo: "Te acordás de lo que me prometiste ayer, no?" Nosotros vamos a contestar, mientras tratamos de despegar los ojos y sacudirnos el sueño que aún nos pesa, que sí, cuando dentro nuestro sabemos que la respuesta debería ser Dada, do be acuerdo dada!!

6 comentarios:

  1. Edy, cualquier similitud con la realidad no es una mera coincidencia, es mi caso!!!
    Te felicito!!
    besos
    Chipi

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  2. Es una patética realidad Huber...vos sos de mis odios preferidos

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  3. excelente este post!!!

    me gustó más que el mío...

    beso

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  4. Vir, no exageres! Aunque, pensando un poco, que habras querido decir? ja, ja

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