jueves, 17 de septiembre de 2009

Mientras haya motivos…


Se viene un año nuevo: el 5770. Para aquellos que no son de la comunidad judía, quédense tranquilos, no es que me crea un viajero del tiempo. Simplemente se festeja un nuevo año en el calendario judío.

Y por suerte hay motivos para festejar.

Lo importante es precisamente eso: que existan los motivos. Las excusas, siempre se pueden encontrar. Hoy porque es Rosh Hashana, mañana por alguna otra razón.

Generalmente uno tiende a usar estas fechas para hacer un breve recuento de lo que pasó y de cómo piensa encarar lo que viene. Este es el tiempo en el que muchos se proponen metas a realizar que, casualmente, son muy similares a las que se prometieron el año pasado y por motivos siempre muy bien justificados, no cumplieron. Por lo general, el impulso renovador y la voluntad de cambio les duran... un par de días.

Yo, para ser un poco más sincero conmigo, prefiero no prometerme nada. Bastante jodido es después andar reclamándose a uno mismo.

Y para la autoevaluación, nada mejor que hacerlo con una buena dsis de “humor propio”. Créanme que no hay nada mejor que reírse de uno mismo para bajarle los decibeles a cualquier situación. Ojo, no exageren. Hay una clara diferencia entre reírse de uno mismo y reírse como un pelotudo de cualquier cosa que te pase.

En definitiva, les deseo que tengan un buen año, que puedan mirar la vida con humor, que desarrollen el “humor propio” y que, principalmente, tengan siempre motivos para festejar. Eso si: cuando cuando los tengan, aprovechen.

Shaná Tova Umetuká! Que tengan un año bueno y dulce!


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