jueves, 2 de julio de 2009

Vade retro nutricionistas!!


Aquellos que ya escucharon alguna vez mi monólogo, reconocerán parte del texto. Sepan disculpar las repeticiones. No todos son tan afortunados… (ver post anterior)
Los que me conocen saben que, aunque parezca sorprendente, de vez en cuando hago dieta. Lo que pasa es que dentro de mi esbelto y hercúleo cuerpo hay un alma de gordo que pugna por salir… y la muy jodida sale siempre a la hora de comer!
Es lo que nos pasa a los que “somos sanitos”, hermoso eufemismo de las abuelas para referirse a los que nos sobran unos rollos. Nosotros sabemos que, en algún momento (más temprano que tarde, sin reposo…) nuestra media toronja apuntará su mirada inquisidora a nuestra humilde persona y dirá la consabida frase que abre la puerta de los infiernos: “Cuando pensás empezar la dieta vos?”. Frase cargada de intencionalidad negativa. Como si uno no fuera a comenzarla por voluntad propia!
La primera respuesta que nos surgiría es “Nunca” pero sabemos que eso alterará el delicado equilibrio hogareño. Ese delicado, intenso y frágil equilibrio que se basa en que ella tenga razón. Por eso, con una súbita alteración de rumbo, decimos “Uno de estos días”. Minutos después, ella te entrega un papelito con fecha y hora. Para evitarte la molestia, ella ya eligió nutricionista, pidió el turno y te lo anotó para que no te olvides… Que servicio! Que dedicación! Que eficiencia! Que cagada…
Y el día llega. Uno, carga su humanidad a cuestas y se apersona en el consultorio de esta representante del sadismo actual.
Por qué las llaman nutricionistas? Las muy turras se pasan unos años estudiando la manera de sacarte la comida… que tiene eso que ver con la nutrición?
Volvamos a este primer encuentro: no terminaste de entrar y con su mejor voz de maestra jardinera (tema que dará para un nuevo post de este blog), nos pregunta “A ver, qué nos anda pasando?” Y, veamos, dada mi altura, contextura y peso… creo que “anorexia” no sería una respuesta correcta, no?
Ahí nomás y para que no te vayas ilusionando, te saca una resma y un papelito tamaño post-it. Señalando la resma te dice, sin que se le mueva un pelo, “Estos son los alimentos que no podemos comer” y señalando el mísero papelito que flamea en su otra mano agrega “Y estos son los que sí podemos”. Ya empezamos mal. Para dar el golpe de gracia te da el menú de la semana y te despacha, no sin antes recordarte que la semana siguiente tenés que volver a pesarte.
Vos, que intentás mantener un mínimo de conducta social aceptable, no mirás la dieta hasta llegar a tu casa. Ahí ves que en el almuerzo te toca “Mirar la foto de un churrasco y lamer la hoja de un repollo”. Díganme, es justo? Hace falta tamaña falta de respeto?
Lo cierto es que ya los primeros días la gente te ve más delgado. No es cierto. Es la cara de culo que tenés que hace que te veas mas estiradito.
Esto es sólo el comienzo. Más adelante les comentaré otras delicias de las dietas.
Ahora los dejo porque me voy a disfrutar de una deliciosa gelatina…1

3 comentarios:

  1. Hola soy nutricionista...y me encantó este post, me cagué de risa...

    ResponderEliminar
  2. Gracias! Me alegro que lo hayas disfrutado. Espero que la proxima vez que atiendas a un paciente te acuerdes del blog y, aunque le sigas sacando la comida, por lo menos lo hagas con una sonrisa.
    Saludos!

    ResponderEliminar
  3. jaja creo que si uno busca un nutricionista es porq lo nesecita y no porque lo obligan ..ps en la mayoria de los casos . y yo soy una que aprecio el estado fisico en forma me parecee que si alguiense cuida ps se quiere ..porque sabe lo que pasa si no lo hace jajja en fin..

    ResponderEliminar