lunes, 1 de junio de 2009

Guía práctica para ser un obsecuente exitoso.


Con el sano afán de generar una salida laboral a todos aquellos cuyas capacidades personales no se lo permiten, he decidido acercarles esta mini guía de comportamiento. Espero que les sea útil.

  • Encuentre a la persona con poder:  de aquí en más, lo llamaremos Dr. I (por inepto o inescrupuloso, sirve en los 2 casos y ambos le sirven en su carrera). Son fáciles de reconocer. El inepto ocupa un cargo para el que no tiene capacidad y al que accedió simplemente por contactos (sólo así pudo llegar!). El inescrupuloso sólo se preocupa por conseguir sus objetivos, caiga quien caiga. Los 2, sistemáticamente, buscan gente como Ud.: el querido, necesario y nunca bien ponderado obsecuente!!! 
  • Ubíquese cerca y hágase notar: muéstrese adulador al extremo, halague las decisiones del Dr. I y refuerce sus acciones sin importar lo ridículas o sádicas que parezcan. No ahorre palabras elogiosas acerca de su aspecto personal, su simpatía, su claridad de pensamiento y su popularidad. Recuerde que nada de esto debe ser  necesariamente real.
  • Aleje cualquier posible competencia: recuerde que toda persona cercana al Dr. I puede hacerle sombra. No lo permita! Manifieste su desacuerdo con cada sugerencia que esta persona realice y hágale notar al Dr. I cómo estas sugerencias pueden perjudicarlo (a él, no a Ud.). No importa que esto sea real. Lo importante es que le demuestre que nadie, salvo Ud., le será eternamente incondicional. 
  • Recuerde criticar al Dr. I a sus espaldas: esto le permitirá saber qué opina cada persona de su entorno y, de esta manera, alejar a los potenciales contrincantes. Siempre que esté por realizar una crítica, recuerde comenzarla con la frase “A mí no me gusta generar rumores pero…” y acto seguido despáchese con cuanto rumor real o inventado pueda esparcir. Grabe en su memoria los comentarios despectivos de los demás. Los suyos, obviamente, olvídelos! Si alguien llegara a acusarlo ante el DR. I, tenga a mano los comentarios que oportunamente escuchó de su oponente, para dar vuelta la situación y convertir al acusador en acusado.
  • Nunca opine primero: espere a ver qué opina el Dr. I y siempre apoye sus decisiones. En especial si alguna otra persona opina de manera diferente. Recuerde que, de esta manera, le demuestra que Ud. es el único incondicional y a la vez refuerza su propio espacio como obsecuente principal.
  • Monopolice la información: algunas personas opinan que compartir la información ayuda a mejorar el desempeño de cualquier organización. Esto no tiene nada que ver con Ud. ó con el Dr. I. No comparta de manera voluntaria la información que obra en su poder y, si debe hacerlo, recuerde  la receta de la abuela: guarde siempre un ingrediente para que “la torta” no le salga bien a otros. No olvide que a ninguno de los 2 (ni al Dr. I ni a Ud.) les sirve la eficiencia sino el perpetuarse en sus cargos. Nota: no hace falta tener información para ocultar. Alcanza con que la gente crea que Ud. la tiene. Hablar por lo bajo y mirar de reojo a quienes están cerca, es una buena manera de crear ambiente confabulatorio.
  • Enemiste a sus pares: nada mejor que las peleas entre quienes le puedan hacer sombra. Dividir para reinar es la premisa. Una vez identificadas 2 o más personas del entorno con buena relación laboral, acérquese a alguna de ellas y hágale notar cómo la otra le está “moviendo el piso”. Luego tome distancia y deléitese viendo el fruto de su tarea. Alternar el chisme entre las partes y ver como la rivalidad va in crescendo mejora el efecto deseado. Importante:  genere interés y luego hágase rogar. Incluya frases como “Me parece terrible que te hagan esto…” y caras de “qué barbaridad” y de “ no lo puedo creer”. Jugar al inocente haciendo notar su valioso aporte es la mejor forma de mantenerse al margen de la tormenta que Ud. mismo genera. 
  • Nunca pregunte a quien sabe: en esto debo ser enfático. Cualquier desviación puede ponerlo en una posición incómoda. El Dr. I  debe estar convencido de que no hay otra persona en la organización que pueda dar respuesta a sus requerimientos. No importa si la respuesta la puede conseguir en 1 minuto consultando a un compañero, tómese su tiempo y ubique la respuesta por sus propios medios. Incluso si la respuesta es errónea, es mejor que sea Ud. quien la consiguió. Nunca dé crédito a nadie. Si es posible aprópiese de las ideas ajenas. En su posición y dadas sus capacidades, es más fácil que conseguir ideas propias.
  • El éxito es propio y el fracaso, obviamente, ajeno: como dijimos en el punto anterior, hágase cargo de las ideas brillantes (con que sean buenas ideas, alcanza) pero si ve que el tema se orienta a un fracaso, cambie inmediatamente el rumbo y comience a encontrar culpables que lo dejen libre de toda sospecha. No se preocupe por la evidente falta de lógica, recuerde que quién evaluará la situación es el Dr. I y Ud. a esta altura ya  debería conocer cómo piensa.


No olvide que su relación con el Dr. I es netamente simbiótica: él lo necesita para convencerse de que está haciendo las cosas bien y Ud. lo necesita porque sólo bajo su protección no le darán una patada en el culo. Recuerde que, en organizaciones que mantienen a un Dr. I y a alguien como Ud., lo importante no es la eficiencia sino la permanencia!!!

 
Nota: cualquier semejanza con la realidad... es pura observación.



7 comentarios:

  1. Genial! Te inspiraste en Smithers para escribirlo??? O tomaste de modelo a alguien más cercano?

    En cualquier caso, asusta un poco que sepas tanto del tema!!! ;)

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  2. Observación, análisis y muuuucha paciencia...

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  3. Mmmmmm, me parece que se a quien te estás refiriendo. Tengo razón?
    Un abrazo!
    Lalo

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  4. buenisimo! me encantó! (aplausos)

    sinto como si hubieramos trabajado en la misma empresa... mismo área... y si te llamás valeria...bingo!

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  5. Por ahora no me llamo Valeria pero... uno nunca sabe que le depara el destino!
    Gracias por tu comentario!

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  6. Juás!, muy bueno y muy cierto... Todos, en alguna que otra situación, hemos aplicado alguna de estas reglas. ¡Y no me digan que no es así!!
    Claro que no es estimulante tener que recurrir a ellas y aplicarlas, pero a veces nos salvan cdo. las papas están muy calientes!

    Me reí mucho y (sacándome de lado) se me hizo muy familiar el comentario... ¡Cuántos de estos obscecuentes encontramos diariamente en nuestras vidas!!...
    Saludos y adelante con el blog!

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  7. Gracias, Anonimo (a falta de identificacion mas especifica)!
    El tema no es aplicar alguna de estas reglas, sino todas y como alternativa a la falta de capacidad personal.
    Igual, cada uno tiene una lista de nombres para los que aplica lo escrito.
    Nuevamente, gracias por sumarte!!

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